Francisco Bolognesi Que Hizo Por El Peru

Francisco Bolognesi Que Hizo Por El Peru
Biografía – Hijo del compositor italiano Andrés Bolognesi y de Juana Cervantes, nació en Lima el 4 de noviembre de 1816, según consta en su partida de bautismo. A la edad de ocho años se trasladó con su familia a Arequipa donde cursó estudios en el Colegio Nacional de la Independencia Americana ​ y posteriormente fue trasladado, por pedido de su madre, al Seminario Conciliar de San Jerónimo.

  • Luego trabajó como tenedor de libros (contador) de una empresa (1832-1840) e incursionó en el negocio muy rentable de la cascarilla y la coca, viajando para tal fin a las montañas de Carabaya (Puno).
  • En 1853 ingresó en el ejército, durante la amenaza de guerra entre el Perú y Bolivia.
  • Se especializó en artillería.

Poco después, se sumó a la Revolución Liberal de 1854 encabezada por Ramón Castilla contra el gobierno de José Rufino Echenique, Se mantuvo leal al gobierno de Castilla durante la guerra civil de 1856-1858 y participó en la toma de Arequipa. Fue ascendido a coronel y enseguida participó en la campaña de Ecuador (1859-1860), siendo enviado luego a Europa para adquirir armamento para el ejército y cañones para los fuertes del Callao,

En 1868 asumió como comandante general de Artillería. Al estallar en 1879 la guerra de Chile contra el Perú y Bolivia, se hallaba ya retirado del servicio, pero solicitó su readmisión y fue destinado como jefe de la 3.ª División en el Sur, al frente de la cual se destacó en las batallas de San Francisco y Tarapacá,

Al replegarse los restos del ejército peruano hacia Tacna, se le confió la defensa de la plaza de Arica con 2000 hombres, la misma que fue sitiada por fuerzas chilenas muy superiores en número y poderío de fuego. Cuando el mando adversario, a través del mayor Juan de la Cruz Salvo, le solicitó su rendición, se negó dando su célebre respuesta: «Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho».

¿Quién fue Francisco Bolognesi y que hizo?

Introducción La casa donde nació el coronel Francisco de Bolognesi se ubica en la primera cuadra del jirón Caylloma, anteriormente calle Afligidos N° 125 ( Bromley, 2019 ), en el Centro Histórico de Lima. Francisco Bolognesi es uno de los personajes más recordados de la guerra que se sostuvo con Chile entre 1879 y 1883.

  1. Su sacrificio en la batalla de Arica, el 7 de junio 1880, al igual que los peruanos que lo acompañaron, es recordado hasta el día de hoy como una muestra de patriotismo y de amor por la bandera nacional.
  2. No por nada el primer monumento público de gran envergadura que se construyó en Lima haya sido el dedicado a los mártires de dicha batalla” ( Dias Scarelli, 2020, p.60).

En ese sentido cobra importancia la finca limeña donde nació el coronel y pasó sus primeros años de infancia, hasta antes de que su familia lo trasladase a la ciudad de Arequipa. La casa de Bolognesi es una de las escasas casas de un héroe de la Guerra del Pacífico que se conserva en el Centro Histórico de Lima, y ello le da mayor significado.

No por el hecho de que hoy en día sea un museo, lo cual implica un mantenimiento del inmueble, al menos teóricamente, se deja de seguir investigando acerca de su historia. Como bien señalaron Ballart, Fullola y Petit (1996 ), “investigar significa añadir valor, los procesos que sigue la inteligencia inquisitiva tienen siempre como objetivo añadir valor a algo” (p.218).

Ese añadido de valor es uno de los objetivos del presente trabajo, además de conocer el devenir histórico y arquitectónico de la finca. Metodología Esta investigación se basa en la revisión de fuentes primarias y secundarias revisadas en diferentes archivos y bibliotecas.

En el caso de las primarias se consultaron los periódicos El Comercio, La Crónica, El Peruano y La Prensa, así como las revistas Variedades y Boletín Municipal. Las fuentes secundarias, por su lado, son frutos de la pesquisa bibliográfica de libros y de artículos. La casa a inicios del siglo XX La revista Variedades explica de manera sucinta cómo se establece la finca en la calle Afligidos y quiénes fueron sus primeros propietarios.

Rescata la información de que dicha propiedad perteneció a la unión de lazos que se dio, aproximadamente, en 1814 entre Andrés Bolognesi, genovés con buena posición en Lima, y Juana Cervantes, proveniente de una familia distinguida de Arequipa. Fruto de ese matrimonio nació, el 4 de noviembre de 1816, Francisco Bolognesi Cervantes ( Variedades, 1916 ), Archivo Fotográfico PUCP. Figura 1 Vista de la finca donde nació el coronel Bolognesi, 1890. A pesar del valor histórico que posee la casa que vio nacer al coronel Bolognesi, a inicios del siglo XX el lugar se encontraba en un franco deterioro. Debido al estado en que se hallaba representaba una amenaza constante para los transeúntes.

El propietario poco o nada de importancia le brindó a esta situación. El 7 de junio de 1902, en cesión edil, el alcalde de Lima, Federico Elguera, llevó adelante, junto a los concejales, la proposición de rendir homenaje al coronel Bolognesi por medio de la colocación de una placa en la casa donde nació.

La proposición estuvo acompañada de la partida de bautizo del héroe de Arica, con la cual se despejaba toda duda sobre el lugar de su nacimiento, que muchos creían que era Arequipa. Por unanimidad se aceptó la proposición. Esta consideraba que era obligatorio perpetuar la memoria de los ciudadanos que hayan practicado acciones de mérito excepcional, en esa línea se encontraba el coronel Bolognesi.

Era costumbre en muchos países europeos y en algunos de América colocar placas conmemorativas en las casas donde nacieron los grandes hombres. En ese sentido, el Concejo Provincial mandaría a construir una placa de bronce con el busto de Bolognesi para colocarla en la casa señalada (Municipalidad de Lima, 1902a, p.20).

La ceremonia para la colocación de la placa tuvo lugar el 4 de noviembre, inició con una reunión en el salón de sesiones del Concejo Provincial por los señores concejales, la Asamblea Patriótica Bolognesi, el prefecto del departamento, el subprefecto de provincia, las compañías de bomberos, sociedades de artesanos y demás personas invitadas.

  • Luego se dirigieron a la calle Caylloma, una vez allí el alcalde dio su discurso y descorrió el velo que cubría la placa.
  • La fachada de la casa estaba adornada con trofeos de banderas y guirnaldas, por la noche estuvo iluminada y hubo un festival a cargo de la banda de música de la columna de gendarmes en la plaza de Santo Domingo (Municipalidad de Lima, 1902b, p.15).

Las actividades realizadas en la finca estuvieron coordinadas con su propietario, el artesano José María Aznarán ( El Comercio, 1902, p.3), quien otorgó las facilidades para rendir honores a Bolognesi. El 20 de junio de 1914 se registró un hecho que debió ser modelo para la sociedad.

Una comisión de alumnos de la escuela fiscal Dos de Mayo fue fotografiada en el preciso momento que limpiaban la placa de bronce con el busto de Bolognesi que se ubica al lado de la puerta del inmueble ( La Crónica, 1914, 1). Pese a su corta edad ya eran conscientes de la importancia de cuidar el patrimonio de la ciudad.

Cabe agregar que la colocación de la placa de bronce descrita en el párrafo anterior fue iniciativa de un grupo de jóvenes limeños que buscaron rendir homenaje al coronel Bolognesi. En ese propósito también se preocuparon por la conservación de la casa, por esa razón gestionaron que el gobierno la compre y así se evitase cualquier tipo de daño o destrucción (véase Figura 2 ). Nota. Adaptado de “En la casa de Bolognesi” (p.1), 21 de junio de 1914, La Crónica. Figura 2 Vista de los alumnos de la escuela fiscal Dos de Mayo limpiando la placa de bronce de la casa (1914). Casi dos años después, en el periódico La Prensa se publicó una carta que envió un anónimo que se hizo llamar “Un Peruano”, cuyo contenido giraba en torno a la evidente destrucción de la casa de Bolognesi ( La Prensa, 29 de marzo de 1916, p.2), paradójicamente a pocos meses de que se cumpliera el primer centenario del natalicio del héroe de Arica.

  1. El autor señalaba que era testigo de cómo por dentro la finca era destruida, se habían arrumado en la calzada maderámenes de pisos y techos, puertas y ventanas.
  2. Sobre el antiguo portón que daba a la calle se hallaba un cartel que anunciaba “se vende leña y madera vieja”.
  3. Su indignación se acrecentaba con el hecho de que en el año del centenario de su nacimiento esta era la forma en que la nación le rendía homenaje.

La carta publicada tuvo un eco rápido entre los lectores del periódico. Otra persona, que se hizo llamar “El Centinela de la Ciudad”, mostró su respaldo a la denuncia pública sobre la demolición de la casa de Bolognesi. Reconocía el estado deplorable en que el inmueble se encontraba.

Para él, la casa debía ser destinada a una escuela que instruya a los jóvenes en recordar la epopeya que realizara el coronel Bolognesi 3 ( La Prensa, 31 de marzo de 1916, p.3). En las semanas posteriores, la casa fue reconstruida bajo la dirección del arquitecto Guerrero. Entre las obras realizadas estuvieron la reconstrucción de la tabiquería de caña de Guayaquil y madera (paredes llenas), y la construcción de una escalera que dirigía a los altos con entrada por la fachada, así como habitaciones en el patio.

A principios del siglo XX, Lima pasó por un proceso de europeización que se vio reflejado en la forma urbanística y en la aparición de calles tipo bulevar. Lo mismo sucedería con las casas edificadas, que poco o nada de referencia tomaron de las antiguas casas coloniales. Nota. Adaptado de “El Héroe” (pp.453-455), 1916, Variedades, año XII (453). Figura 3 Vista de la casa de Bolognesi, 1916. El 4 de noviembre de 1916, la Municipalidad de Lima, presidida por Luis Miró Quesada, miembros de la Asamblea Patriótica Bolognesi y otras personalidades inauguraron en la fachada de la finca otra placa de bronce recordatoria con motivo del centenario del nacimiento de Bolognesi, la misma que fue colocada por Miguel Grau, hijo del almirante Miguel Grau Seminario ( El Comercio, 1957, p.3).

La placa decía lo siguiente: “Francisco Bolognesi – La ciudad de Lima al héroe en su glorioso centenario – 1816-1916” (, 4 de noviembre de 1916). El artífice de la obra fue un escultor peruano. La placa medía dos metros, sobre ella y sobre la antigua placa se colocaron coronas de flores naturales ( El Comercio, 1916, p.2).

Uno de los temas de que se hablaba en esta fecha era la adquisición de la casa de Bolognesi. El Estado no fue ajeno a esta discusión. Por esa razón, el 29 de noviembre, el presidente José Pardo y Barreda promulgó la Ley N.° 2368, la misma que fue enviada por el Congreso.

  • En esta ley, el Congreso autorizaba al Ejecutivo para que adquiera, por expropiación o permuta, la casa en que nació el coronel Bolognesi.
  • La ley señalaba que sería destinada a que sea una escuela pública “para hacer efectiva la extensión universitaria”, estando bajo la dirección de la Universidad Mayor de San Marcos.

Finalmente, en su tercer artículo se manifestaba la inversión necesaria que debía de ejecutar el Ejecutivo en pro del arreglo de la finca, de manera que sea adaptada a lo indicado líneas arriba ( El Peruano, 1916, p.2). La casa estaba en manos de la testamentaría del doctor José Antonio Urresti.

  1. Como suele suceder con muchas leyes, esta cayó repentinamente en el olvido.
  2. El presidente Pardo, al igual que sus sucesores, no tomaron cartas en el asunto para ejecutarla.
  3. Ante la inacción del Estado, el doctor Luis Enrique Galván, cuando ejercía la senaduría por Ayacucho, presentó un proyecto de ley para que la finca sea declarada monumento histórico nacional.

Pese al buen deseo del senador, el proyecto fue encarpetado. Luego, el teniente coronel Ricardo León Velarde, siendo senador por Madre de Dios, presentó un proyecto similar, pero al igual que el primero fue rechazado. Lo reseñado en el párrafo anterior no fueron los únicos intentos para que el Estado se adjudique la casa, hubo otras como el presentado el 15 de abril de 1949, cuando el Estado Mayor General del Ejército, por medio del oficio 166-E.A., remitió a la inspección general un proyecto de decreto ley para que sea declarado monumento la casa de Bolognesi.

  1. El pedido lo justificó sobre la base de que “es el ejército el que debe de propender a la conservación de las reliquias históricas de nuestros héroes” ( El Comercio, 3 de julio de 1960, p.7).
  2. Luego, en 1951, el Centro de Estudios Históricos Militares del Perú formuló un proyecto de ley, el mismo que elevó al Ministerio de Guerra, en el que disponía que se adquiera el inmueble por parte del Estado y su dedicación a Museo Bolognesi.

Finalmente, en 1954, el diputado Augusto C. Peñaloza presentó un proyecto a su Cámara declarando Monumento Nacional la casa, y dedicándola a Museo de la Guerra del Pacífico. Ningún proyecto prosperó 4, La avenida Santa Rosa: conservación histórica o desarrollo urbano Las décadas pasaron y todo permanecía igual.

La casa seguía en posesión de un privado y el Estado no ejecutaba la ley de expropiación. En paralelo a esta desidia, por otro lado, la ciudad estaba transformándose urbanísticamente. La apertura de calles y jirones en el centro de Lima respondía a la necesidad de crear accesos peatonales y viales ( Flórez Aráoz, 1943 ).

En ese sentido, algunos urbanistas sostuvieron la idea de demoler la casa de Bolognesi para dar paso a una vía ancha, la llamada avenida Santa Rosa, que ayudaría a descongestionar el tráfico de esta parte de la urbe ( El Comercio, 1963, p.2). El plan integral de la avenida significaba la ejecución de la Basílica de Santa Rosa (ubicada en la cuadra 1 de la avenida Tacna) que sería erigida para homenajear a Santa Rosa de Lima; además, el plan contemplaba obras como la prolongación precisamente de la avenida Santa Rosa, cuyo primer tramo conformaba el pasaje que lleva el mismo nombre, ubicado al costado de la Plaza Mayor, y que une los jirones De la Unión y Camaná.

Para que el plan sea ejecutado era necesario que tres manzanas fuesen recortadas por la mitad; precisamente en la primera manzana a recortar, si se consideraba desde la dirección de la Plaza Mayor hacia la iglesia de Santa Rosa, estaba la casa de Bolognesi. El dilema era claro: la conservación histórica o el progreso urbano.

El 16 de julio de 1949, el presidente del Centro de Estudios Históricos Militares solicitó un informe al Ministerio de Fomento para que le explique acerca de la nueva avenida Santa Rosa. La respuesta no tardó en llegar, el Ministerio de Fomento indicaba que el sector competente sobre este asunto era la Municipalidad de Lima.

Poco después, el 4 de octubre, el presidente del Consejo Nacional de Conservación y Restauración de Monumentos Históricos, hizo sentir la necesidad de que la casa de Bolognesi sea declarada Monumento nacional. Siete días después, por medio del oficio 273-S, el Estado Mayor General del Ejército mostró su posición contraria a una posible demolición de la casa de Bolognesi, al expresar que no era admisible este atentado contra el patrimonio, sobre todo si solo era para aperturar una avenida de escazas cuadras.

Justamente una de las críticas que recayó sobre el proyecto es que, si bien era justificable la iniciativa de dar acceso directo al frontis de la Basílica, no lo era el querer alargar un pasaje y convertirlo en avenida. Una avenida era mucho más ancha y espaciosa (véase Figura 4 ). Nota. Adaptado de Plan Maestro del Centro Histórico de Lima al 2035 (p.40), Municipalidad de Lima. Figura 4 Plano del Centro Histórico de Lima, se observa la casa de Bolognesi y el pasaje Santa Rosa (2014). Si estos eran algunos de los argumentos contrarios a la destrucción de la casa, del otro lado estuvo la postura de la Inspección de Obras Públicas de la Municipalidad de Lima, que en un informe que presentó el 4 de noviembre de 1949, expuso que el proyecto de la apertura de la avenida Santa Rosa había sido declarado de necesidad y utilidad pública por el gobierno, por ese motivo debía de realizarse.

Asimismo, agregaba que “en los casos donde el progreso de una ciudad exige desprenderse de una reliquia de tal naturaleza, se coloca, para conocimiento de las futuras generaciones una placa de bronce con la indicación correspondiente, procedimiento seguido en otros países” ( El Comercio, 3 de julio de 1960, p.7).

Otra razón del proyecto es que dicha avenida uniría a la iglesia de Santa Rosa y la Catedral de Lima, con el propósito de rendir homenaje a la santa patrona. La idea era plausible, pero ello no debía de significar afectar el patrimonio histórico de la ciudad, sobre todo si se trataba de una casa que estaba protegida por la ley.

Debía plantearse otra manera de construir la avenida Santa Rosa ( El Comercio, 1956, p.10). Por el simple hecho de que se quiera que la avenida tenga un trazo recto en todo su recorrido no se podía tumbar un lugar histórico. Lo curioso de ese informe es que el propio alcalde de Lima, Pedro Pablo Martínez, en un oficio con fecha 9 de noviembre, dejaba constancia de su postura contraria al contenido del informe mencionado líneas arriba.

Es más, proponía como una salida que se desviara en seis metros el proyecto de la avenida, así la casa de Bolognesi quedaría incólume, incluso se vería favorecida por el jardín que se establecería y que la rodearía. Para el alcalde debía de salvaguardarse el carácter histórico de la casa.

Según sus palabras, no cabe vacilar sobre la intangibilidad de esa reliquia que está en el corazón de los peruanos. El solo hecho de pensar en su demolición sería un agravio a la Patria, una ofensa a la memoria veneranda de esa figura y un desprestigio para un pueblo patriota. ( El Comercio, 8 de julio de 1960, p.8) La sola razón de postular la posible demolición de la casa de Bolognesi era inaceptable para casi toda la sociedad.

Mientras que en la ciudad del morro de Arica se rendía tributo a la memoria del coronel Bolognesi por parte de autoridades chilenas, en Lima se pretendía traerse abajo la casa de la calle Afligidos. El 12 de diciembre, el ministro de Guerra, el general Zenón Noriega, comunicó por medio de un oficio acerca del acuerdo supremo de guerra tomado el 1 del mismo mes, en el cual se había decidido dejar sin efecto el proyecto de la avenida Santa Rosa.

  1. Con esta decisión, el proyecto se congeló y primó la conservación de un espacio histórico.
  2. La cuestión del proyecto tomó nuevamente impulso a inicios de la década de 1960.
  3. La Municipalidad de Lima acordó someter el plan integral de la avenida Santa Rosa al gobierno para su ejecución.
  4. El plan contemplaba, para evitar la demolición de la casa de Bolognesi, crear una especie de óvalo alrededor de la finca para así conservar su integridad.

Para embellecer el lugar habría un jardín con flores típicas peruanas ( El Comercio, 8 de julio de 1960, p.8). El 21 de diciembre de 1961 Lima amaneció con la sorpresa de que se había trazado con pintura roja, debajo de una de las placas colocadas en la fachada, una línea, acompañada con las letras PTL.

Este hecho parecía indicar el punto hasta donde se pretendería cortar el inmueble para dar paso a la avenida. El doctor Juan Manuel Ugarte Eléspuru, presidente de la Junta Deliberante Metropolitana, no descartó que dicho trazo pudiera haber sido realizado por un equipo técnico dependiente de la junta, pero descartó que el proyecto de la avenida se fuese a concretar ( El Comercio, 22 de diciembre de 1961, p.9).

El Congreso no tardó en dar su opinión sobre el asunto; el senador general de división Alejandro Barco López criticó al alcalde de Lima de querer demoler un monumento en aras del desarrollo urbano. Su postura era firme, la única salida a este problema era respetar la casa de Bolognesi y conservarla como reliquia nacional ( El Comercio, 25 de diciembre de 1961, p.12).

  1. La iniciativa al final no prosperó, la casa se mantuvo de pie.
  2. Entre las razones estaban: no era necesaria para el tránsito, sino perjudicial porque ocasionaría la aparición de más esquinas, y desde el punto de vista estilístico deformaría las cuadrículas de la Lima tradicional.
  3. Esta situación trajo de nuevo a la palestra el tema de su expropiación.

Si algo bueno se rescató de esta casi destrucción de una finca histórica es que nuevamente se exigió que se aplique la Ley N.° 2368. Por aquellos días la casa era ocupada, en el primer nivel, por un establecimiento de comercio y en el segundo nivel por cuartos familiares construidos con esteras y cartones, incluso hasta en la azotea.

Estos hechos, sumados a la antigüedad de la casa, repercutieron en el claro deterioro en que se hallaba. Su restauración era un tema urgente. Cabe indicar que, para algunos entendidos, el inmueble debía ser puesto al cuidado del Consejo Nacional de Conservación y Restauración de Monumentos Históricos y Artísticos.

La presión mediática tuvo resultados. El 29 de enero de 1962, el presidente Manuel Prado y Ugarteche promulgó la Ley N.° 13939 “declarando monumento nacional, la casa en que nació don Francisco Bolognesi Cervantes”. La ley, venida del Congreso luego de ser aprobada por la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados, en sus sesiones del día 21 de diciembre último y 2 de enero, respectivamente, daba autorización al Ejecutivo de adquirir, por expropiación o permuta con otro bien inmueble del Estado, la mencionada casa.

  • En el tercer artículo se señalaba que la casa debía ser destinada para un museo en donde se guardarían las reliquias de los peruanos que combatieron en el morro de Arica, en el contexto de la guerra contra Chile (1879-1883).
  • El Centro de Estudios Histórico Militares se encargaría del museo y de su conservación.

En el siguiente artículo se estipuló que el mismo Ejecutivo debía de invertir en la refacción de la casa para que fuese adaptada al fin que se indicaba en la ley. Asimismo, con la publicación de esta ley quedaba derogada la Ley N.° 2368. Cabe precisar que el proyecto en que se basó esta ley fue presentado por el senador general Alejandro Barco ( El Comercio, 1962, p.7).

Declaración de Monumento histórico La proyección de la casa de Bolognesi como museo histórico militar respondía a la necesidad de convertirla en un espacio cultural. Con ello, no solo se honraría al lugar que vio nacer al coronel Bolognesi, también se honraría la memoria de los caídos en la batalla de Arica.

No obstante, más de un año después de la publicación de la ley esta todavía no se aplicaba. Estaba a la espera de que la finca fuese destinada a “aula de la historia, a servir de lugar de enseñanzas permanentemente peruanas” ( El Comercio, 16 de marzo de 1963, p.8).

Para el general Felipe de la Barra, presidente del Centro de Estudios Histórico Militares, el Ministerio de Guerra debía tomar cartas en el asunto e intervenir para que se apliquen las disposiciones legales. Pero no debía ser la única, también debería pronunciarse la Comisión de Cultura, en son de que se una a la misma causa.

La actual dueña de la casa de Bolognesi era la señora Angélica Urresti de Morales de la Torre, pero la administraban sus hijos ( El Comercio, 6 de julio de 1963, p.5). Luego de que se encarpetó el proyecto de la avenida Santa Rosa, la Junta Deliberante Metropolitana formuló un proyecto, en esta ocasión uno de remodelación urbana en el sector donde se ubica la casa de Bolognesi.

El proyecto incluía un pasaje para peatones en el mismo sentido que el pasaje Santa Rosa, entre la calle Afligidos y la pileta de Santo Domingo, y así conservar intangible el monumento histórico, con el adicional de que se contribuiría al ornato de esta parte de la ciudad ( El Comercio, 7 de julio de 1963, p.10).

Ante la llamada de atención que hiciera el general De la Barra, se conoció que el Ministerio de Guerra había propuesto a los actuales dueños de la casa de Bolognesi la permuta de esta por un antiguo local que ocupaba el Instituto Geográfico Militar en la calle Zárate, en el mismo centro de Lima.

  • Según fuentes ministeriales, la propuesta fue aceptada.
  • El propio hijo de la señora Angélica, el señor Raimundo Morales de la Torre, manifestó que, a finales de 1962, dos oficiales del servicio de ingeniería del Ministerio de Guerra sostuvieron conversaciones verbales con él respecto de la permuta del inmueble por el ubicado en la calle Zárate.

Aunque las conversaciones estaban consiguiendo los frutos deseados, a mediados de 1963 dichas conversaciones no continuaron su rumbo ( El Comercio, 8 de julio de 1963, p.8). Al hijo no le terminaba de convencer el hecho de cambiar una finca vieja, la casa de Bolognesi, por otra finca vieja.

  1. En octubre de 1963, una descendiente del coronel Bolognesi, la señora Ana María Bolognesi de Raruz, bisnieta, obsequió al Centro de Estudios Histórico Militares algunas reliquias que pertenecieron a su bisabuelo.
  2. Las reliquias consistieron en unas prendas, armas que el coronel compró en Europa, una espada, su foja de servicios (incluía sus campañas, las dos comisiones a Europa para adquirir artillería rayada y empleos desempeñados hasta octubre de 1871) y un lote de papeles ( El Comercio, 28 de octubre de 1963, p.9).

El donativo contribuyó a aumentar la colección de prendas que se custodiaba. Pese a las dos leyes existentes relativas a esta casa, una de 1916 y la otra de 1962, con el propósito de expropiar dicha finca, hacia 1965 aún no se habían cumplido. Las razones no podían ser económicas, menos una negativa de los propietarios del inmueble.

Se cuestionaba que este acto se siga postergando ante la desidia del Estado. Por entonces, el general Felipe de la Barra estaba impulsando una colecta nacional para comprar la casa, su impulso resonó en los medios periodísticos, que si bien reconocieron que su iniciativa era respetable, lo consideraban como un acto extremo al cual no era preciso llegar ( El Comercio, 26 de mayo de 1965, p.8).

En junio de 1965 se conoció que la Corporación de Turismo (Coturperú) formularía un proyecto de restauración sobre la finca, incluso lo único que faltaba era la opinión favorable del Consejo Nacional de Restauración de Monumentos Históricos y Artísticos para que empiecen los trabajos ( El Comercio, 1 de junio de 1965, p.10).

  • Pese a esta otra buena iniciativa, no tuvo el respaldo de las autoridades competentes.
  • Cuando parecía que el espectro del proyecto de la avenida Santa Rosa había quedado en el pasado, en 1967 nuevamente apareció en escena.
  • Bajo el lema del progreso se volvió a amenazar la integridad de cuatro manzanas llenas de historia, arte y tradición.

El Concejo Provincial mantenía viva la idea de la avenida, pese a las duras críticas que recibió. Justamente en diciembre de 1966, Lima fue sede del Primer Seminario de Fomento y Crédito Educativo, al cual asistieron arquitectos sudamericanos. Durante su estancia en la capital no ocultaron su asombro por la cantidad de patrimonio que el centro de Lima albergaba, por esa razón, cuestionaron, por medio de un documento que, “¿Cómo no sentirse atemorizados ante el bárbaro y pretencioso proyecto que arrasará cuatro manzanas completas?” ( El Comercio, 15 de diciembre de 1967, p.10).

  1. La casa de Bolognesi no sería la única afectada, en la tercera cuadra del jirón Callao estaba una bella casona colonial que la Sociedad Mutualista Magisterial tenía el propósito de comprar para instalar allí la Casa del Maestro.
  2. La casona era de propiedad de Manuel Fernando Barbieri.
  3. En octubre de 1969, el Consejo Nacional de Monumentos Históricos, por medio de su director técnico, el arquitecto Víctor Pimentel, mostró su rechazo a la demolición de la casa de Bolognesi.

La reacción del Consejo Nacional se debió a que el propietario de las casas que rodeaban a la de Bolognesi estaba pretendiendo demolerlas, y si deseaba hacerlo antes necesitaba obtener la licencia de demolición, tal como ordenaba la ley ( El Comercio, 14 de octubre de 1969, p.15).

  • No solo se trataba de velar por la integridad e intangibilidad de esta casa histórica, sino también del ambiente que la rodeaba.
  • Luego de varios años de zozobra, el 19 de marzo de 1974, por medio del Decreto Supremo 021-74-VI, finalmente se ordenó la expropiación del inmueble y su afectación al Ministerio de Guerra para que tenga a su cargo su reconstrucción, restauración, amueblamiento y conversión en museo.

El premier y comandante general del Ejército, el general Edgardo Mercado Jarrín se encargó de anunciar la expropiación de la histórica finca, al sostener que “con esta obra pagaremos una deuda que teníamos con el Patrono del Ejército” ( El Comercio, 23 de marzo de 1974, p.9).

  • La noticia de tal acontecimiento fue recibida con gran entusiasmo, ya que se trataba de una propiedad con gran carga histórica.
  • El general Felipe de la Barra no pudo ocultar su felicidad por tal noticia, ya que fue una de las personas que más deseó que se cumpla la ley de expropiación.
  • El futuro museo de Bolognesi daría una versión objetiva de lo que fue el combate de Arica y el amor que los peruanos que cayeron en dicha fecha mostraron hacia su país ( El Comercio, 24 de marzo de 1974, p.8).

Continuando con lo anunciado por el general Jarrín, también sostuvo que ya se habían iniciado diversos trabajos de investigación referente a la estructura del inmueble, la fachada, muros, techos y pisos, sin soslayar la revisión de documentos relacionados a la casa, con los cuales se elaboró un anteproyecto.

Asimismo, se realizaron trabajos de consolidación del inmueble, pues a causa de sus más de 200 años de existencia había pasado por un natural proceso de deterioro. Hizo el anuncio como parte de un conversatorio que se efectuó el 4 de setiembre de 1974 para divulgar el anteproyecto elaborado por el arquitecto Alfonso Estremadoyro Navarro.

Al conversatorio asistió el presidente de la comisión nombrada para el efecto, el general de brigada EP Carlos Villa Pazos, quien al concluir indicó que en el mes de diciembre de ese año se estaría terminando con la planta baja. En el evento, el arquitecto Estremadoyro presentó el anteproyecto que planeaba ejecutar en la propiedad.

  • En dicha presentación reveló fotografías de cómo era la casa a inicios del siglo para compararla con la actual e hizo notar el cambio que se dio en la fachada.
  • En ese sentido, mostró un diseño que había ideado para devolver a la casa el frontis original, sin que eso implicase atentar contra su valor histórico y arquitectónico.
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Por su parte, el arquitecto Víctor Pimentel presentó un bosquejo sobre lo mismo, dando prioridad al valor histórico y arquitectónico de la casa, y a la vez rescatando su esencia original. El Instituto Nacional de Cultura (INC) no pudo faltar al evento; su director técnico de Conservación de Monumentos, el arquitecto José Correa, manifestó que la institución apoyaría al máximo la iniciativa. Nota. Adaptado de Archivo Central Ministerio de Cultura (p.38), 1974. Figura 5 Plano de la fachada de la casa, 1974. Nota. Adaptado de Archivo Central Ministerio de Cultura (p.29), 1974. Figura 6 Plano de la manzana donde se ubica la casa, 1974. Restauración y cambio de uso El patrimonio histórico es un nexo entre generaciones que une el pasado y el presente con el fin de salvaguardar aquello que se ha heredado.

Su rehabilitación no solo es para valorarlo per se, sino también para que la sociedad interiorice la importancia que tiene para el colectivo en la formación de conciencia, citando a Ballart y Tresserras “es un transmisor de mensajes culturales” (2010, p.13). El 24 de marzo de 1974, el Ministerio de Guerra, por medio de la Resolución N.° 0640-74-GU/DIRODIN, nombró una comisión técnica administrativa para que se encargue de la realización de los trabajos de restauración y cambio de uso.

La comisión estuvo presidida por el general de brigada EP Carlos Villa e integrada por oficiales del Ejército y del Centro de Estudios Histórico Militares, y por el arquitecto Estremadoyro, como director técnico ejecutivo ad honorem. La comisión abogaba por que la restauración y reconstrucción de la fachada sea de estilo colonial, para que esté acorde con la época en que se produjo el natalicio del coronel Bolognesi, ya que en caso contrario no habría esta coincidencia histórica.

No obstante, la oposición surgida a esta postura terminó por inclinar la balanza a favor de mantener el aspecto que tenía la finca, que provenía de la reconstrucción que sufrió en 1916. El INC sostuvo que se debería de conservar la fachada actual, por tratarse de un ejemplo logrado, coherente y característico de arquitectura republicana de principios de siglo.

Su rechazo al retorno de estilo colonial se fundamentó en el artículo 11 de la Carta de Venecia (1964). El INC envió por escrito su postura a la comisión encargada de la restauración para que la tuviese presente. La comisión consideró el documento, subsanó algunas omisiones y realizó ciertas modificaciones al proyecto.

  1. Con los cambios hechos, el 24 de setiembre el Centro de Investigación y Restauración de Bienes Monumentales del INC terminó por aprobarlo, aunque sugirió que se realizasen algunas obras adicionales a las contempladas en el proyecto.
  2. El siguiente paso para que se puedan iniciar los trabajos era que el Ministerio de Educación expida una resolución ministerial que autorizase las obras.

Y así fue. El 6 de noviembre de 1974, el Ministerio de Educación, por medio de la Resolución Ministerial N.° 3461-74-ED, dispuso que la casa de Bolognesi sea restaurada. La resolución señala que se debería de empezar los trabajos de adaptación y restauración como museo ( El Peruano, 8 de noviembre de 1974, p.8).

Para ello, el Ministerio de Guerra se encargaría del reacondicionamiento del inmueble. Fue en este mes de noviembre que se iniciaron los preparativos de la restauración, comenzándose con la fachada principal para luego proseguir con el interior. El 7 de enero de 1975, el presidente Juan Velasco Alvarado promulgó el Decreto Ley N.° 21060 “La casa del héroe Bolognesi guardará las reliquias de la epopeya de la batalla de Arica”.

La ley se basaba en la existencia de reliquias, cuadros, documentos y otros bienes referidos a la batalla de Arica, y sus héroes, ubicados en el sector público, y que ahora serían derivados al Museo de los Combatientes del Morro de Arica. Por esa razón, con la ley se facultaba al Ministerio de Guerra “para que adquiera por compra directa los bienes muebles de propiedad particular que guarden memoria de la batalla de Arica”, además de que “se encargará de la calificación de los bienes muebles a que se refieren los artículos anteriores y de dictar las medidas que sean necesarias, de acuerdo con las leyes y reglamentos respectivos, para la afectación o transferencia de propiedad”.

  1. Los gastos que se realizarían por el traslado de los bienes serían cubiertos por el mismo Ministerio de Guerra ( El Comercio, 6 de enero de 1975, p.10).
  2. El arquitecto Estremadoyro dirigió los trabajos de restauración y reconstrucción.
  3. Su experiencia en la trata de monumentos históricos resultó vital para recuperar este inmueble republicano.

En las intervenciones que se llevaron a cabo se trató de respetar y conservar los detalles originales, y al mismo tiempo dotarlos de características apropiadas al nuevo uso que se le daría ( El Comercio, 25 de enero de 1975, p.4). Los trabajos de restauración, reconstrucción y amoblamiento se ejecutaron a una velocidad fuera de lo común, prácticamente solo se necesitaron dos meses para que la casa de Bolognesi recupere su esplendor arquitectónico.

  1. Las primeras acciones fueron la desocupación y toma de posesión del inmueble, el estudio de las paredes, pisos, techos, fachada e investigación de documentos.
  2. Precisamente los inquilinos que pasaron por la casa habían subdividido las habitaciones con tabiques rústicos de madera, crudo, cartón, y al mismo tiempo construyeron varios cuartos en la azotea.

El inmueble era de dos pisos. En el primero, los muros estaban compuestos de adobe, mientras que los muros del segundo piso eran de quincha. Ambos pisos estaban enlucidos con yeso y revoque de barro. La mayoría de las habitaciones poseían un cielo raso de madera, debajo del cual existía un techo de estilo colonial, mientras que otras tenían techos de viga.

  1. Tanto los altos como los bajos de la casa estaban apuntalados; una de las paredes de la planta alta se había caído con el sismo de 1940.
  2. El acceso era por la puerta principal, desde donde se llega inmediatamente al zaguán que dirigía al patio principal, que cuenta con galerías circundantes que servían de acceso a los ambientes.

A la izquierda estaba la escalera principal que facilitaba acceder al segundo nivel. En esta parte de la casa, un corredor al centro permitía comunicar las galerías superiores con las áreas del baño y los depósitos. Al final del corredor se encontraba una escalera de gato que conducía al techo.

  1. La finca era una típica casa republicana con sus dos balcones de antepecho de madera y dos balcones abiertos también de madera.
  2. Estaba decorado con dos faroles ornamentales de fierro en la puerta principal.
  3. Al efectuarse el picado de la fachada se encontró las bases en piedra de las pilastras, en el lado derecho, mas en el lado izquierdo no fue así, ya que habían sido cortados en parte para que se pueda colocar una caja de tomacorriente.

En el piso del patio de la primera planta se halló rastros del antiguo piso de piedra, en el interior una puerta antigua de dos hojas, una de las cuales estaba oculta dentro de la pared. Ante esta realidad se elaboraron dos proyectos, uno con un pasaje o callejón de servicio en la planta baja y con una gran sala de conferencias en la planta alta, y otro sin el pasaje en la planta baja y sin construcción en la parte central de la planta alta.

  • Se optó por la segunda opción.
  • El 29 de enero a las diez de la mañana, el ministro de Guerra y comandante general del Ejército, el general Edgardo Mercado, inauguró el Museo de los Combatientes del Morro de Arica.
  • La ceremonia comenzó a esa hora con el canto del himno nacional, para luego develar una placa conmemorativa.

Tal honor cayó en el general Mercado y Enrique Bolognesi, nieto del coronel Bolognesi. Inmediatamente el inmueble fue bendecido. Luego, en el despacho del Ministerio de Guerra, el general Mercado condecoró al arquitecto Estremadoyro con la Cruz Peruana al Mérito Militar en el Grado de Comendador por su labor al frente como director técnico ad honorem en la restauración y conversión de la casa ( El Comercio, 29 de enero de 1975, p.9). Nota. Adaptado de “Museo de los combatientes de Arica se inauguró ayer” (p.10), 30 de enero de 1975, El Comercio, Figura 7 Inauguración del Museo de los Combatientes del Morro de Arica. Entre los objetos que se mostraron en la inauguración y que ahora se custodian en la casa de Bolognesi estuvo la bandera nacional que fue salvada de caer en manos de los chilenos, el uniforme que usó en vida el coronel Bolognesi, y otros más.

Por otro lado, a la inauguración asistieron diferentes personalidades, entre ellos, el ministro de Marina, vicealmirante Guillermo Faura Gaig, el presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, el jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Francisco Morales Bermúdez, descendientes del coronel Bolognesi e historiadores ( El Comercio, 30 de enero de 1975, p.11).

Pocos días después se conoció que el doctor Luis Humberto Delgado había hecho una valiosa donación de documentos sobre Bolognesi y otros héroes de la Guerra del Pacífico. Entre estos otros personajes figuraban Alfonso Ugarte, Miguel Grau y Leoncio Prado.

Luego se sumarían otras reliquias como el testamento original de Alfonso Ugarte, la respuesta al parlamentario chileno mayor Juan de la Cruz Salvo dada por el coronel Bolognesi, material gráfico de la descripción del desplazamiento de las fuerzas militares, la insignia patria que enterró el teniente Emilio de los Ríos, gravemente herido, para que no fuera mancillada.

A finales de 1975 se colocó en el inmueble una llama votiva, cuyo significado era mantener vivo el recuerdo de uno de los más importantes hechos nacionales ( El Comercio, 10 de diciembre de 1975, p.8). En 1979 se realizó una ceremonia en la casa con motivo de celebrarse 99 años de uno de los episodios más gloriosos de la historia peruana (la batalla de Arica).

  1. Al lugar acudieron el general Eduardo Salhuana McKee, subjefe del Estado Mayor General del Ejército y una delegación de oficiales superiores.
  2. La ceremonia se realizó ante la llama votiva.
  3. Asimismo, se celebró el cuarto aniversario del museo.
  4. En este mismo, año el museo recibió en calidad de donación un óleo del coronel Mariano Bustamante y el uniforme que perteneció al teniente coronel Manuel de la Torre.

En el caso del óleo, lo donó el general Ricardo Pérez Godoy, en representación de los familiares del coronel, mientras que el uniforme lo entregó Graciela Ghersi Menéndez, descendiente del teniente coronel ( La Prensa, 7 de junio de 1979, p.15). Por último, la siguiente imagen retrata el aspecto actual de la finca. Archivo fotográfico del autor. Figura 8 Fachada del inmueble, enero 2020. Conclusiones Una forma de conservar un monumento histórico es través de su uso, pero muchas veces este uso termina atentando contra su integridad. Durante el siglo XX la casa de Bolognesi tenía un uso familiar, sus diversos propietarios se encargaron de continuar esta práctica, es más, la acondicionaban para albergar cada vez a más familias.

  1. Cambiar ello era obligatorio si se quería salvar del deterioro total al que estaba destinada.
  2. En ese sentido, fue muy acertado el convertirlo en un museo.
  3. Su sostenimiento a través de las décadas la ha llevado a posesionarse entre los museos que se encuentran en el Centro histórico de Lima.
  4. Por otro lado, se ha observado cómo no siempre el progreso urbano de Lima ha estado en sintonía con la conservación del patrimonio edificado.

El intento de demoler la Casa de Bolognesi no fue un hecho aislado, en particular desde la segunda mitad del siglo XX muchas fincas históricas desaparecieron ya sea porque tenían que dar pase a la aparición de una avenida, ensanchar un jirón o porque se necesitaba levantar un edificio moderno en su lugar.

  1. En la actualidad, el centro histórico de Lima alberga una gran cantidad de casonas, pero el siglo pasado eran muchos más.
  2. La conservación de la casa de Bolognesi es uno de los pocos casos en que la conservación del patrimonio pudo imponerse al progreso urbano.
  3. La ejecución del proyecto del pasaje Santa Rosa a avenida pudo romper la fisonomía urbana y arquitectónica de esa parte de Lima, más allá de la casa de Bolognesi, por el hecho de que los valores históricos no eran tomados muy cuenta, preponderaba la mirada urbanística de una ciudad cada vez más caótica en sentido vehicular.

Además, el costo era demasiado alto, demoler monumentos en pro de una avenida de escazas cuadras, no lo ameritaba. A pesar de que este monumento histórico no ha recibido, en los últimos años, algún tipo de intervención que contribuya a su preservación, su conservación es plausible, basta solo con visitarla.

Y recordando las palabras dadas en su inauguración allá por 1975, no hay mejor forma de reconocer la valentía de aquellos que murieron al lado del coronel Bolognesi que dándose un tiempo para conocer uno de los pasajes más recordados de la historia peruana. Un último punto por mencionar es el contexto en el que se lleva a cabo la adjudicación y la posterior restauración de la finca histórica.

En los últimos años de su gobierno, el general Juan Velasco Alvarado le dio importancia a su recuperación. El hecho de que la casa simbolizara a un militar que representaba los altos valores castrenses era motivo por demás suficiente. Referencias Ballart, J.

y Tresserras, J. (2010). Gestión del Patrimonio Cultural, Ariel. Ballart, J., Fullola, J. y Petit, M. (1996). El valor del patrimonio histórico. Complutum Extra, 6 (II), 215-224. Barra, F. de la (25 de mayo de 1965). Nacimiento y casa de Bolognesi. El Comercio, 5. Bromley, J. (2019). Las viejas calles de Lima,

Municipalidad Metropolitana de Lima. Dias Scarelli, R. (2020). De héroe mártir a héroe victorioso: intelectuales peruanos frente al monumento de Francisco Bolognesi y la tesis de un proyecto primitivo para el monumento. Revista del Instituto Riva Agüero, 5(1), 55-110.

  • El Comercio.
  • 5 de noviembre de 1902).
  • En honor de Bolognesi.
  • El Comercio, 3.
  • El Comercio.
  • 5 de noviembre de 1916).
  • En la casa donde nació Bolognesi.
  • El Comercio, 2.
  • El Comercio.
  • 19 de setiembre de 1956).
  • La casa de Bolognesi.
  • El Comercio, 10.
  • El Comercio.
  • 29 de junio de 1957).
  • La casa de Francisco Bolognesi sigue siendo todavía propiedad particular.

El Comercio, 3. El Comercio. (3 de julio de 1960). Casa donde nació Bolognesi está nuevamente en peligro. El Comercio, 7. El Comercio. (8 de julio de 1960). Casa de Bolognesi debe ser conservada como santuario. El Comercio, 8. El Comercio. (22 de diciembre de 1961).

Raya pintada en casa donde nació Bolognesi hace temer que se intente demolerla. El Comercio, 9. El Comercio. (25 de diciembre de 1961). Intangibilidad de la casa de Bolognesi. El Comercio, 12. El Comercio. (30 de enero de 1962). En museo convertirán la casa donde nació Bolognesi. El Comercio, 7. El Comercio.

(16 de marzo de 1963). La casa del héroe. El Comercio, 8. El Comercio. (6 de julio de 1963). Debe ser Museo Militar la casa donde nació Bolognesi. El Comercio, 5. El Comercio. (7 de julio de 1963). Proyectan demoler sector donde está ubicada la casa en que nació F.

Bolognesi. El Comercio, 10. El Comercio. (8 de julio de 1963). Casas históricas y gloriosas. El Comercio, 8. El Comercio. (28 de octubre de 1963). Las reliquias del coronel Bolognesi. El Comercio, 9. El Comercio. (26 de mayo de 1965). Nacimiento y casa de Bolognesi. El Comercio, 8. El Comercio. (1 de junio de 1965).

Casa de Bolognesi. El Comercio, 10. El Comercio. (15 de diciembre de 1967). El progreso sigue amenazando bella y antigua casa virreinal. El Comercio, p.10. El Comercio. (14 de octubre de 1969). El Consejo de Monumentos se opone a la demolición de la casa de Bolognesi.

  • El Comercio, p.15.
  • El Comercio.
  • 23 de marzo de 1974).
  • Aplauden que casa donde nació Bolognesi se convierta en museo.
  • El Comercio, 9.
  • El Comercio.
  • 24 de marzo de 1974).
  • Museo, la casa donde nació Bolognesi.
  • El Comercio, 8.
  • El Comercio.
  • 5 de setiembre de 1974).
  • Casa donde nació Bolognesi será museo de los héroes de Arica.

El Comercio, 9. El Comercio. (6 de enero de 1975). Casa donde nació Bolognesi guardará los objetos que recuerden epopeya de Arica. El Comercio, 10. El Comercio. (25 de enero de 1975). Museo de los combatientes de Morro de Arica inauguran 29. El Comercio, 4.

El Comercio. (29 de enero de 1975). Museo inaugura hoy el primer ministro. El Comercio, 9. El Comercio. (30 de enero de 1975). Museo de los combatientes de Arica se inauguró ayer. El Comercio, 11. El Comercio. (10 de diciembre de 1975). El museo del Morro de Arica. El Comercio, 8. El Peruano. (28 de diciembre de 1916).

La casa en que nació Bolognesi. El Peruano, 2. El Peruano. (8 de noviembre de 1974). Autorizan a Guerra realizar la restauración de la casa donde nació el coronel Bolognesi. El Peruano, 8. Flórez Aráoz, J. (1943). El Proyecto de la Basílica de Santa Rosa de Lima y la justificación de su estilo.

El Arquitecto Peruano, 23, 22-23. García Bryce, J. (1980). La arquitectura en el virreinato y la república. En J. Mejía Baca (ed.). Historia del Perú. Procesos e instituciones, Tomo IX (11-166). Editorial Juan Mejía Baca. Gunther, J. y Lohmann Villena, G. (1992). Lima, Editorial Mapfre. La Crónica. (21 de junio de 1914).

En la casa de Bolognesi. La Crónica, 1. La Prensa. (29 de marzo de 1916). La casa de Bolognesi. La Prensa, 2. La Prensa. (31 de marzo de 1916). La casa de Bolognesi. La Prensa, 3. La Prensa. (7 de junio de 1979). En la casa de Bolognesi recordarán a los héroes.

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¿Qué demostró Francisco Bolognesi?

‘Bolognesi nos demostró que la virtud del honor no se pierde y que si hay que llegar al sacrificio, se hace por una causa noble, y esa causa no es otra que la defensa de la patria, de su soberanía y su integridad ‘, manifestó en su discurso.

¿Qué aporto Alfonso Ugarte al Perú?

Muerte en la batalla de Arica – En la plaza de Arica asumió como Comandante de la Octava División del Ejército del Sur y participó en las dos Juntas de Guerra que convocó el coronel Francisco Bolognesi, en las que se tomó el acuerdo de defender la plaza «hasta quemar el último cartucho». Murió combatiendo en la batalla de Arica, Varios relatos señalan que se lanzó montado en su caballo desde la cima del morro de Arica, llevando consigo la bandera del Perú, para evitar que el enemigo la tomara como trofeo, muriendo estrellado entre las rocas.

  1. Como prueba de lo temprana de esta versión, el 21 de junio de 1880, a solo 15 días de la batalla de Arica, el diario limeño La Patria describía así la muerte de Ugarte: El último acto de la corta pero interesante carrera de Alfonso Ugarte revela cuánto era capaz esa alma verdaderamente grande.
  2. Acosado por innumerables enemigos, vencido ya en la cumbre del Morro histórico, presenciando la mutilación de los caídos, la profanación de esas reliquias sagradas del heroísmo, quiso sustraerse a las manos enemigas y clavando las espuelas en los ijares de su caballo, se lanzó al espacio desde aquella inmensa altura para caer despedazado sobre las rocas de la orilla del mar.

Diario limeño La Patria del 21 de junio de 1880. ​ Este testimonio debió ser transmitido por testigos oculares y se dice también que durante muchos días quedó a la vista la osamenta de un caballo desbarrancado al pie del morro. El historiador Clements R.

  1. Markham consigna también esta versión en su obra histórica sobre la Guerra del Pacífico.
  2. Sin embargo, si bien en los partes peruanos sobre la batalla de Arica se menciona a Ugarte como uno de los caídos en el morro al lado del coronel Bolognesi, en ninguno de ellos se habla de su lanzamiento al mar a caballo.

No obstante, se debe tener en cuenta que por entonces no se acostumbraba en los partes a dar detalle de la forma de la muerte de un combatiente. Un testigo del hecho fue un oficial chileno que combatió en el morro de Arica, quien, en una carta que el autor chileno Pascual Ahumada publicó en su libro Guerra del Pacífico: documentos oficiales, afirma que Alfonso Ugarte, como enemigo le pareció que huía, ya que no daba batalla y que lo vio despeñarse.

Inmediatamente que se restableció la tranquilidad, fuimos en ayuda del 4.º, que atacaba el Morro, pues en el otro fuerte el enemigo hizo muy poca resistencia y se replegó a aquél; pero en el Morro la resistencia fue floja por el desaliento que se había apoderado de nuestros enemigos, así en pocos momentos quedó en poder del 4.º es formidable obra de la naturaleza.

Ahí pereció el bravo Bolognesi, el comandante Moore, el coronel Ugarte, que al huir se despeñó. Por casualidad escapó herido el coronel argentino Sáenz Peña y el coronel La Torre. Carta de un oficial chileno del 3.º combatiente en el morro de Arica, publicado por Pascual Ahumada.

​ Posteriormente el periodista chileno Benjamín Vicuña Mackenna, al describir los reductos o defensas de Lima en 1881, reconoció la muerte de Alfonso Ugarte como acaecida por despeñamiento desde la cima del morro, rectificándose de lo que había publicado en una obra anterior, esto es, que su cadáver fue arrojado al mar.

Con fecha 17 de diciembre el dictador había dispuesto asimismo que a la fortaleza de Miraflores mas vecina al mar se le diese el famoso nombre de Alfonso Ugarte, en memoria del bizarro mozo que, como La Rosa en Iquique, se habia despeñado al océano desde la cumbre del morro de Arica.

  1. Periodista chileno Benjamín Vicuña Mackenna (1881).
  2. ​ El cadáver de Ugarte fue hallado al pie del Morro, tal como lo consignó el párroco de Arica, José Diego Chávez, en el libro de entierros, con fecha del 15 de junio de 1880, siendo colocado el cuerpo en un nicho del panteón local.
  3. El cuerpo identificado como el del coronel Alfonso Ugarte fue traído a Lima en 1890, junto con los restos de otros combatientes caídos en la guerra.

En la edición del 10 de julio de 1890 del diario limeño El Comercio, se menciona que antes de la repatriación, su cajón fue abierto en Arica y «se encontraron fracciones del cuerpo y un calcetín de hilo con la marca de su nombre». Un grupo de ilustres tarapaqueños llevaron los restos en fúnebre cortejo hasta el mausoleo del mariscal Ramón Castilla, Años más tarde, dichos restos fueron depositados en el mausoleo familiar que había construido la madre del héroe en el Cementerio de Lima. Posteriormente fue trasladado en 1908 a la Cripta de los Héroes de la Guerra de 1879, en el Cementerio Presbítero Maestro, donde reposa actualmente, en el tercer nivel, dentro de un sarcófago.

Intentando dilucidar la controversia sobre el cadáver del héroe, Geraldo Arosamena Garland logró en 1979 –en su calidad de presidente del Centro de Estudios Histórico-Militares del Perú– la autorización de abrir la supuesta tumba de Alfonso Ugarte, encontrando, efectivamente, sus restos y parte de su uniforme envueltos en una bandera peruana.

Estaban en buen estado, sobre todo el cráneo y la cara.

¿Que le respondió Francisco Bolognesi al emisario chileno?

El acto se realiza en conmemoración al 5 de junio de 1880, cuando Don Francisco Bolognesi responde al emisario chileno que pedía la rendición de tropas peruanas que defendían Arica: ‘Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho’.

¿Cuál fue el legado más importante de Francisco Bolognesi?

‘El ejemplo del coronel Francisco Bolognesi no solo atañe al militar; también a todos los trabajadores, a la población en general, a quemar el último esfuerzo en cumplir las metas y objetivos que se tracen. Ese es el principal legado de Bolognesi’, resaltó.

¿Qué valores encuentras en Francisco Bolognesi?

Renovemos este #7DeJunio, el legado de nuestro Gran Mariscal Francisco Bolognesi, practicando los más altos valores que requiere nuestra patria: lealtad, honor, honradez y respeto 🇵🇪.

¿Cuál es la frase de Alfonso Ugarte?

Recordamos la heroica gesta de Alfonso Ugarte que, al verse acorralado por el avance de las fuerzas chilenas, se inmola lanzándose desde el morro de Arica para proteger la bandera nacional, dejando unas célebres palabras: ‘¡Antes muerto que ver mancillada la bandera peruana!’

¿Qué significo la pérdida de la ciudad de Arica para los peruanos?

Fecha 7 de junio de 1880 Lugar Arica, Perú Resultado Victoria chilena Beligerantes
República Peruana República de Chile

/td> Comandantes

Francisco Bolognesi † Manuel Baquedano Pedro Lagos

/td> Fuerzas en combate

1858 ​ 1 monitor 6500 ​-5300 ​ 5 buques

/td> Bajas

700-900 muertos ​ 200 heridos ​ 1300 prisioneros ​ 1 monitor autohundido 120 muertos ​ 354 heridos ​

/td>

La batalla de Arica, también conocida como el asalto y toma del Morro de Arica, ​ ocurrió el 7 de junio de 1880 y fue el último mayor enfrentamiento bélico de la Campaña de Tacna y Arica, durante la Guerra del Pacífico (1879-1884). Tras las batallas de Los Ángeles y de Tacna, la batalla por el puerto de Arica enfrentó a las fuerzas peruanas bajo el mando del coronel Francisco Bolognesi que quedaban en la ciudad, aisladas por tierra y sin hinterland, con dos columnas chilenas bajo el mando del coronel Pedro Lagos,

Los atacantes lograron vencer los campos de minas, fuertes, fusilería y artillería peruana y ocupar la ciudad. El monitor peruano Manco Cápac fue hundido por su tripulación tras la derrota de sus fuerzas terrestres. La caída de Arica significó para Perú la destrucción de su ejército profesional, la pérdida de su base naval y base de operaciones terrestres más austral.

Para Bolivia significó el cierre de su salida natural al Pacífico, Posteriormente a este suceso, se desarrollaron la expedición Lynch, que tuvo como objetivo demostrar al gobierno peruano la futilidad de su resistencia, y la Conferencia de Arica, que, bajo los auspicios del gobierno de Estados Unidos, buscó un acuerdo que pusiera fin a la guerra; sin embargo, su fracaso dio paso a la continuación del conflicto.

¿Cuál fue el motivo de la batalla de Arica?

La Batalla de #Arica, desarrollada el 7 de junio de 1880, es uno de los enfrentamientos bélicos más emblemáticos de la Guerra del Pacífico por el heroísmo de los peruanos plasmada en la respuesta del coronel Francisco Bolognesi al pedido de rendición de #Chile, en el sacrificio del coronel Alfonso Ugarte quien en el

¿Qué accion heroica realizó Francisco Bolognesi y Alfonso Ugarte?

La batalla se realizó inexorablemente el 07 de junio de 1880 en el morro de Arica y Bolognesi, junto a la mayoría de sus jefes, incluyendo al heroico coronel Alfonso Ugarte, murieron defendiendo el honor nacional.

¿Quién fue el segundo héroe del Perú?

Bicentenario: cuatro héroes que dejaron huella en la historia del Perú Ya que estamos a puertas del bicentenario, es necesario conmemorar el gran sacrificio que hicieron algunos de nuestros héroes por amor a la patria, a sus colores, a su querido Perú.

¿Cuáles fueron las consecuencias de la batalla de Arica?

Artículo original La Guerra del Pacífico como referente nacional y punto condicionante de las relaciones chileno-peruanas * The War of the Pacific as a national reference point and determinant issue of Chilean-Peruvian Relations Emilio José Ugarte Díaz** ** Universidad Mayor, Santiago, Chile.

Correo electrónico: [email protected] Resumen El presente artículo analiza las consecuencias que causó la Guerra del Pacífico (1879- 1883) en la relación chileno-peruana. El conflicto ha condicionado las relaciones, siendo, incluso, utilizado como parte de la construcción identitaria y nacional de cada país.

Se analizan las consecuencias que la guerra trajo para Perú, abordando las implicancias que tuvo en el desarrollo de la identidad nacional y sus relaciones con Chile. Posteriormente se realiza el mismo ejercicio en el caso chileno, examinando cómo el conflicto influyó en las percepciones e identidad del país y sus condicionantes en las relaciones con Perú.

En las conclusiones se analiza en resumen el legado del conflicto y cómo este ha contribuido a distanciar ambas naciones en un camino lleno de resquemores. Palabras clave: guerra, nación, relaciones bilaterales. Abstract This article analyzes the impact that the War of the Pacific (1879-1883) caused in the relationship between Chile and Peru.

The conflict conditioned bilateral relations and has even been used as part of the national identity construction in both countries. First, we analyze the consequences that the war left in Peru by addressing the implications that the conflict had on the development of national identity and its relations with Chile.

Later the same exercise is done in the case of Chile. In the conclusions of the article the legacy of the conflict in analyzed, as well as the way it has contributed to distancing the two nations on a path full of resentment and distrust. Keywords: war, nation, bilateral relationship. Introducción La Guerra del Pacífico 1 terminó en 1883 con la victoria de las fuerzas chilenas.

El conflicto tuvo como principal consecuencia la anexión a perpetuidad de Tarapacá y Antofagasta por parte de Chile, que incluyó Tacna hasta 1929. Bolivia perdió su litoral y Perú debió soportar una ocupación militar por tres años. A partir de entonces las percepciones entre chilenos y peruanos se verían condicionadas, no solo por el conflicto bélico, sino por la situación creada por el intento de chilenización de Tacna y Arica, consolidándose la desconfianza y resquemor como elementos centrales de la relación; situación que permanece hasta hoy.

En Perú hay mucha desconfianza ante Chile y desde Chile hay desconfianza hacia Perú. En junio de 2010 aparecieron los resultados de una encuesta realizada en conjunto por el Instituto de Opinión Pública de la Pontificia Universidad Católica del Perú (IOP) y el Instituto de Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales e Historia de la Universidad Diego Portales (ICSO), que analizó las visiones que chilenos y peruanos tienen de sí mismos y del país vecino (Instituto de Opinión Pública, Pontificia Universidad Católica del Perú, Instituto de Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales e Historia de la Universidad Diego Portales, 2010).

La encuesta mostró, en primer lugar, que los chilenos tenían una alta confianza en su propio país. Un 42,3% de los encuestados sostuvo que Chile era un país importante en la región. Para los peruanos, Chile también es visto como uno de los países más importantes de la zona, solo superado por Brasil.

Lo cual demuestra, para el investigador peruano Farid Kahhat, que Chile es un país de gran importancia para Perú. El académico del IOP argumentó, en el informe final, que la rivalidad histórica, el propio diferendo limítrofe, el mayor gasto en defensa de Chile y la asimetría en la interdependencia económica, favorable a nuestro país, es percibido por un sector de la sociedad peruana como un riego de seguridad.

Sin embargo, al mismo tiempo la encuesta consultó al público respecto a qué pensaba sobre al país vecino en el sentido de si acataría o no el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre la demanda marítima del Perú. Mientras en Chile un 48,1% de los consultados sostuvo que Perú acatará el dictamen de La Haya, un 60,7% de los peruanos sostuvo lo contrario.

Según Claudio Fuentes, investigador del ICSO, esto refleja la permanente desconfianza que condiciona la relación bilateral. Aun más, el mismo estudio reveló que una relativa minoría en Chile (36%) y una gran mayoría en Perú (60,4%) perciben que las autoridades del otro país no acatarán el fallo internacional.

Finalmente, un 8% de los chilenos y un 20% de los peruanos creen posible un conflicto armado. Está claro entonces que entre Chile y Perú hay desconfianzas y una rivalidad histórica incuestionable. El académico e intelectual peruano José Miguel Flórez habla en un artículo de la existencia de un “problema chileno”, en que la dinámica de la relación iría más allá del rol de los Estados, “pues elementos como la ‘identidad cultural’ o la ‘oportunidad política’ jugarían un papel más claro en la dinámica del problema” (Florez, 2007, p.41).

En consecuencia, Chile y Perú han vivido bajo una lógica de rivalidades, desconfianzas, resquemores, resentimientos y desconocimiento mutuo, que ha terminado por condicionar la relación bilateral, haciéndola un juego de suma-cero, en donde el éxito del uno es el fracaso del otro y la debilidad propia ha mutado en fortaleza ajena.

Lo que proponemos en este trabajo es buscar cómo el legado de la Guerra del Pacífico ha favorecido a la construcción de la identidad nacional, al choque de imaginarios y percepciones, condicionando la relación bilateral entre los dos países. Chile y Perú nacieron a la vida independiente sin ser naciones en el sentido moderno de la idea de nación y de Estado-nación proveniente del siglo XIX, ya que como algunos autores sostienen, Perú se construiría sobre las bases de una civilización (el Imperio Inca) compuesta por un Estado centralizado, burocratizado y altamente organizado.

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Las elites que conquistaron la independencia se abocaron a la tarea de construir Estados que llevaran a cabo la edificación de sociedades con un sentido en común, con intereses en común, con historias, visiones y lazos comunes que permitieran conseguir lo que Benedict Anderson llamó la “comunidad imaginada”, es decir, la nación (1993).

Dentro de la autoafirmación de ese nosotros está, por cierto, la diferenciación frente a un otro, Nuestra hipótesis es que, en el caso de la construcción de la nación chilena y peruana, el factor del otro ha sido importante, y ha determinado desde el fin de la guerra no solo el modo en que la nación o la nacionalidad ha sido construida, sino que ha llegado a condicionar la vida cotidiana entre ambas naciones.

Perú y la Guerra del Pacífico: Chile como referente y rival Para muchos intelectuales peruanos, la Guerra del Pacífico fue la hora cero del Perú moderno, que implicó el colapso absoluto del Estado y el riesgo de su desintegración total. A partir de entonces es otro Perú, y la relación con Chile, que hasta ese momento era más o menos discreta, tomará un rumbo absolutamente distinto.

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Pese a que algunos autores, como Sergio Villalobos (2002), han sostenido que las tensiones entre chilenos y peruanos vendrían de los tiempos de la Colonia, nosotros creemos, amparados en el material historiográfico y en las entrevistas a distintos académicos e investigadores tanto en Lima como en nuestro país, que antes del conflicto Chile no habría tenido una importancia especial para Perú.

Hasta 1879 tanto la clase política, como el mundo popular peruano, solo habrían visto en Chile poco más que la idea de un lejano, pobre y pequeño territorio al sur del mundo. La variable Chile era marginal, salvo en algunas cuestiones económicas que generaron tensiones menores. No hubo en los gobernantes del Perú, entre 1821 y 1879, una clara comprensión de que Chile era una contraparte sustantiva y desafiante en las relaciones de poder en el Pacífico Sur (Rodríguez, 2010, p.21).

Incluso podemos agregar que las relaciones más bien tuvieron un carácter de colaboración, con momentos importantes como la Expedición Libertadora 2 o la Guerra con España 3, en que chilenos y peruanos combatieron contra la intervención europea en las costas de Perú, lo que significó para Chile el terrible bombardeo de Valparaíso en 1866.

Heraclio Bonilla expone con crudeza el trauma de la Guerra del Pacífico. No solo constituyó una derrota militar, sino que además significó una fractura social gravísima, al filo de hacer estallar todas las estructuras sociales del país. De ahí su imborrable presencia en la memoria de Perú. La precaria conciencia nacional del país estaba subordinada así a los intereses de clase: “La guerra nacional entre Perú y Chile ahora daba paso y acompañaba a una pugna interna mucho más significativa, a aquella que oponía las diferentes clases y clientelas políticas de una sociedad profundamente dividida” (Bonilla, 1980, p.191).

A partir de entonces se reprodujo en Perú una situación ya vivida en los años posteriores a la independencia, en donde el cacicazgo militar apoyado por el terrateniente de turno dio sustento a los distintos poderes. Esta vez, sin embargo, el sustento de apoyo no sería la maltrecha clase terrateniente “gamonalista”, sino el ejército de ocupación chileno.

  1. Todas las clases dirigentes estuvieron de acuerdo, una vez concretada la caída de Lima, en acordar la paz con el invasor.
  2. El único que no se mostró de acuerdo fue el general Andrés Avelino Cáceres, un poderoso terrateniente quien, desde 1882, emprendió junto a sus montoneras una resistencia obstinada y sangrienta en las sierras andinas no solo contra Chile, sino también contra la oligarquía civilista.

Cuando el coronel Miguel Iglesias lanzó su demanda de paz en Montán, la clase dirigente peruana lo saludó con efusividad. Tanto así que se llegó al punto, según Bonilla, de adherir al ejército chileno, comandado por el general Martiniano Urriola, en el preciso momento en que combatía contra este en el pueblo de Huanta, al mando de Miguel Lazón.

  • Para Bonilla, este hecho constituye quizás “el más trágico epitafio de la historia política de la clase dirigente peruana” (Bonilla, 1980, p.196).
  • Tanto la elite dirigente limeña, como las distintas oligarquías regionales, tuvieron similar comportamiento.
  • Para Heraclio Bonilla es esta una de las mejores imágenes de la fractura y conflicto étnico de Perú, situación a nuestro juicio clave y capital para que el país no haya sido capaz de construir una identidad nacional única e inequívoca.

Lo que Bonilla quiere explicarnos es similar a la tesis de Alfredo Jocelyn-Holt respecto a la capacidad del Estado chileno durante el siglo XIX de mantener la estabilidad política sustentada en lo que él llamó “el peso de la noche”, es decir, la mezcla de costumbre, represión y carencia de perspectivas por parte de las clases menos favorecidas (Jocelyn-Holt, 1997).

  • En el caso peruano, el equilibrio social era precario y frágil.
  • Una hecatombe como la guerra con Chile hizo saltar en pedazos aquella tranquilidad edificada sobre un volcán.
  • No solo los indígenas estaban en una situación de dominación, también los negros.
  • En el caso de los primeros, ya libres, y de los chinos, que a causa justamente del fin de la esclavitud negra habían llegado en masa a Perú.

Entre 1849 y 1874, llegaron unos 92.130 chinos, según Heraclio Bonilla (Derpich, 1976, pp.158-162, citado en Bonilla, 1980, p.204). Se trataba de grupos muy dispersos, numéricamente inferiores. Será el conflicto con Chile el que cambiará esta situación profundamente.

  1. A esto debemos agregar los levantamientos y desórdenes de los indios y mestizos del ejército peruano en desbande, una vez producida la caída de Lima.
  2. Estos procedieron al saqueo de las tiendas y a una matanza de propietarios chinos en Lima.
  3. En Cañete, la colonia china tuvo que pedir protección diplomática a Inglaterra.

La población indígena de Perú era muchísimo más grande que la de negros y chinos, razón suficiente para que la elite intentara al menos mantenerlos a raya. Sin embargo, era bien difícil que este inmenso grupo de seres humanos, marginados desde la independencia, se comprometieran con la defensa de una nación que casi no reconocían.

  • La caída de Lima provocó muchos levantamientos indígenas, además de la movilización del mariscal Cáceres.
  • La derrota con Chile produjo en el país un imperativo de definición de las que derivarían más tarde el indigenismo y el mestizaje.
  • Pero una de las primeras conclusiones fue el rol del Estado y su fracaso en constituir una nación, un ente que más allá de ser o no democrático pudiera constituir efectivamente esa “comunidad imaginada” de la que hablaba Benedict Anderson.

Miguel de Althaus desmenuza el rol del Estado peruano como una suerte de “Estado fallido”, incapaz de cumplir con un rol histórico de construcción de una unidad nacional, que el conflicto con Chile puso al descubierto e hizo urgente. el Estado peruano recién independizado y en los años que siguieron no supo o no pudo convertir, asimilar, hacer suyas, o dar contenido de símbolo nacional a las costumbres, creencias, símbolos comunitarios del indio de la sierra ni del hombre de pueblo en la costa () Es que no existía una ‘elite’ o ‘clase dirigente nacional’, o sea una burguesía terrateniente o no, que estuviese ligada a la creación de un mercado nacional y a una estructura moderna de la economía (1979, p.226).

  • Para Carlos De Gregori, el problema nacional es al mismo tiempo un problema vinculado al tema indígena.
  • Para el autor, la Guerra del Pacífico: Pone en evidencia la incapacidad del bloque oligárquico dominante para consolidar al Perú como nación, incluso para defender el territorio patrio () la oligarquía se ve obligada a replantearse el problema nacional y a encarar seriamente el problema indígena.

Por un lado, la catastrófica derrota la obliga a reflexionar sobre la fragilidad o inexistencia de la unidad nacional y, por tanto, la precariedad de su dominio. Por otro lado, se ve en la necesidad de responder, acosada por el desarrollo del capitalismo, la insurgencia del movimiento campesino y popular, y las formulaciones de otras clases: la pequeña burguesía y el proletariado (1978, pp.22-26).

  1. Además, advierte que el inicio del indigenismo peruano fue uno de los legados más perdurables de la derrota.
  2. La pequeña burguesía va a desarrollar con más fuerza y nitidez el indigenismo propiamente dicho, como ideología de vieja democracia para la forja de una imagen de Perú integral, que abarca los diferentes campos de la superestructura: política, artes, literatura, etc.

Estos sectores hacen su entrada de manera agresiva y rotunda luego de la derrota en la Guerra del Pacífico, en la figura de González Prada, quien enfila sus ataques contra las clases dominantes (De Gregori, 1978, p.34). Pero, además, la Guerra del Pacífico tuvo otra consecuencia de larga duración: la especial relación que, a partir de entonces, han cultivado chilenos y peruanos.

  1. Y ha servido también para aderezar un poco más la construcción de la nación a uno y otro lado de la frontera.
  2. En el caso peruano hacia Chile, la situación tiene dos componentes: primero, de revancha, de enemistad, de desconfianza hacia un país visto no solo como agresor, sino como amenaza permanente.

La indefinición de Tacna y Arica durante 50 años, tiempo en que Chile estuvo tratando de adueñarse definitivamente de ambas, según la óptica peruana, hizo que las heridas de la guerra perduraran por muchos años más. José Rodríguez Elizondo, periodista, abogado y exdiplomático, gran conocedor de Perú, país en el que vivió casi una década trabajando en importantes medios como Caretas, nos dice que: Cuando llega la guerra, el Perú consolida una percepción de monocausa, porque los países tienden a simplificar la historia.

  • Y sobre todo luego de una guerra fratricida entre dos países vecinos queda muy claro en la percepción iconográfica cultural, mejor dicho de los pueblos, que hay una sola causa de esto, y esa es Chile.
  • Entonces, todo el rencor se sintetiza en Chile.
  • De ahí viene el calificativo que merece la guerra con Chile de ‘guerra infausta’, calificativo que no tienen las otras guerras que enfrentó el Perú.

Además, Perú perdió mucho más territorios con Brasil que con Chile (comunicación personal, 15 de junio de 2011). El segundo componente es el de espejo, de admiración. Según lo que indican los distintos autores consultados, en conjunto con los distintos entrevistados, para Perú, Chile siempre ha sido una suerte de referente.

Se ha rescatado la experiencia histórica de Chile, el rol de su clase política, su desarrollo institucional, su relativamente exitosa integración, construcción nacional y en los últimos años su despegue económico. Sobre este último punto, basta recordar que al asumir el mando, el ex-presidente peruano Alan García subrayó que su país superará económica y socialmente a Chile a mediano plazo ( La Tercera, 14 de mayo de 2008).

Una muestra más de que Chile es concebido como principal referente y principal rival, al mismo tiempo. Rodríguez Elizondo, en su libro Chile-Perú: el siglo que vivimos en peligro, asegura que la Guerra del Pacífico fue un asunto muy especial, “en cuanto fue propinado por los remotos provincianos del sur, por los descendientes de quienes habían recibido con temor o respeto a los chasquis del inca, los curacas del conquistador y los enviados del virrey” (J.

  • Rodríguez, 2004, p.23).
  • El autor plantea que el tema de la guerra fue un trauma para Perú, país que a partir de entonces inició una dolorosa autoflagelación.
  • Lo grave —dice— fue que, a poco andar, se convirtió en clave unívoca para la interpretación histórica.
  • Como tal se desarrolló durante todo el siglo XX, transmitiendo amargura a la posteridad y ocultando verdades molestosas () La ecuación final indujo, entonces, a una historia oficial que equilibraba la previa subestimación de los chilenos con el rencor por la guerra perdida (J.

Rodríguez, 2004, pp.23-24). Señala además, que el imaginario peruano terminó convencido de que las armas chilenas: Fueron el factor maligno absoluto de la historia del Perú. Desde tal enfoque, la Guerra del Pacífico emergía como la madre de todas las guerras —‘la guerra infausta’ por antonomasia— y los chilenos asumieron el rol de ‘el enemigo de siempre’ (J.

  1. Rodríguez, 2004, p.24),
  2. El historiador Joseph Dager, doctor en Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile y director del Archivo Histórico de Lima, sostiene que: Mi percepción es que, querámoslo o no, aunque nuestras relaciones no se inician con la guerra, al final la percepción que hoy tenemos del otro siempre va a terminar en la guerra.

Y mi percepción es porque en el fondo ninguno de los dos consideramos a la guerra como un hecho del pasado. Creo que Chile no termina de darse cuenta que la guerra ya pasó y que por lo tanto no es el país ganador. Fue el país ganador, y ¿quién va a negar que ganara la guerra y cómo la ganó? Pero a veces hay ciertas actitudes, que este diplomático chileno (José) Rodríguez Elizondo definía como actitudes de soberbia frente al Perú, que reflejan que en el fondo se siguen sintiendo ganadores de la guerra, o ciertas actitudes demasiado susceptibles de nuestro lado que, en el fondo, podrían demostrar que seguimos sintiéndonos perdedores de la guerra.

Y sin duda, uno ganó y el otro perdió, pero ya fue (comunicación personal, 25 de agosto de 2010). Cristóbal Aljovín de Losada es historiador de la Pontificia Universidad Católica del Perú y doctorado por la Universidad de Chicago (1996). Él nos dice que el factor Chile es: Bastante importante a partir de la Guerra del Pacífico, no antes.

A partir de la Guerra del Pacífico la elite criolla peruana y ciertos sectores populares pensaron el país a partir de la derrota y constantemente nos estamos mirando frente a Chile. Está esa idea de que Chile tiene una identidad nacional más fuerte que el Perú, entre otras.

  1. Antes de la guerra, no.
  2. Durante y después de la guerra, la nación peruana se define en relación a la chilena (comunicación personal, 28 de agosto de 2010).
  3. Aljovín de Losada destaca uno de los hechos menos recordados por la historiografía chilena, con algunas excepciones como el historiador Sergio González (2008): el asunto de Tacna y Arica y el intento de chilenización llevado a cabo por las Ligas Patrióticas en esa zona.

El artículo tercero del tratado de Ancón 4 estipulaba que (el asunto de) Tacna y Arica se tenía que resolver a través de un plebiscito, y la negociación duró entre 1883 a 1929. Fueron décadas y décadas en que el Perú consideró que la guerra fue muy injusta y diversos sectores consideraron que Chile estaba jugando sucio en las negociaciones.

  • Es una suerte de tratado de Versalles que no cerró bien el debate.
  • Entonces, no solo es la guerra, sino también el proceso de negociación de Tacna y Arica, son 40 años en que cada semana salían anuncios con parte de la negociación.
  • El artículo tercero es muy claro y dice que tenía que organizarse un plebiscito a los diez años y nunca se organizó.

Y toda la política exterior del Perú estaba orientada a la recuperación de Tacna y Arica. Te darás cuenta de esa dimensión, no fue una guerra que se cerró, sino que continuó hasta 1929. Entonces, son dos factores: la guerra y todo el proceso de negociación pos-Tratado de Ancón.

  1. Es importante conjugar las dos cosas para entender cierta cultura antichilena del Perú (comunicación personal, 28 de agosto de 2010).
  2. Julio Cotler, afamado y prestigioso sociólogo del Instituto de Estudios Peruanos, nos cuenta que: Desde la gran derrota, para los grupos intelectuales fue siempre la confrontación: por qué Chile sí y Perú, no.

Chile había sido una capitanía perdida, un país chiquito. En cambio, nosotros habíamos sido la capital del imperio, la capital del virreinato, y con la guerra recién vinieron a hacer el descubrimiento de que ahí en Chile hubo una clase (social alta) y aquí no la hubo.

Que aquí esto era una masa amorfa, allá en Chile había una cuestión orgánica, hubo Estado (comunicación personal, 7 de septiembre de 2010). El trauma de la derrota indujo a los peruanos a buscar explicaciones que les permitieran comprender tamaña catástrofe. Y el fantasma de Chile y su devenir se hicieron presentes como antagonista y referente: Permanentemente la gente te va a hablar aquí de (Diego) Portales.

Allá hay Estado, yo mismo lo digo, he puesto tantos ejemplos de la vida cotidiana, del respeto a la autoridad, a las reglas. No es el país perfecto, pero de que relativamente hay cosas que forman parte de una vida republicana, estatal, mientras que acá no.

Entonces toda la vida ha habido esa confrontación. Por un lado es el país que nos derrotó, que siempre nos gana, es el país que nosotros aspiramos a ser. Lo tienes a Alan García, que dijo que hay que seguir los pasos, hay que ser como ellos. Entonces, hay cierta ambivalencia (comunicación personal, 7 de septiembre de 2010).

Eduardo Toche, historiador, investigador y analista político del Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo del Perú, dice que: En efecto, la Guerra del Pacífico es el punto fundante del Perú moderno. Tenemos, si nos ponemos a hacer un esquema, a Chile como el punto de referencia hacia afuera, sí lo es.

La guerra fue una cuestión de si podías sensibilizar fibras patrióticas en un país, bien difícil de movilizarlas por sus características. Todos se sienten de alguna manera identificados con una amenaza, y la amenaza se configuró por este sentimiento de los sectores dirigenciales que es volcada hacia el sistema educativo.

En la educación eso se cultivaba y lo que se transmitía era esto, aquí hay una herida y una cuestión por saldar (comunicación personal, 3 de septiembre de 2010). Por su parte, José Robles Montoya, oficial de Ejército®, máster en Administración de Empresas, analista de seguridad y defensa nacional, autor de “De la disuasión a la cooperación: dos siglos en la relación Perú-Chile”, publicado por la revista Fuerzas Armadas y Sociedad, en 2006, sostiene sobre el papel de Chile en la construcción de la nación en Perú que: Lo de Chile, más que una construcción, ha sido un pretexto que se ha utilizado para invocar nacionalismos.

  1. A mediados de la década de 1910 la idea de Chile como principal responsable de la creación de la nación peruana dejó de tener fuerza, salvo en Tacna.
  2. En Tacna todavía mantiene algún que otro hijo de plebiscitario que tiene enraizada esa traición.
  3. Ya después de las tres primeras décadas después de la guerra el problema de Chile se empezó a utilizar como pretexto.

Creo que Chile fue después de los años 50 el pretexto para aglutinar, que cada vez tiene menos resultados porque la gente está pensando, estamos comenzando a ver que no solamente es una cuestión de entrarnos a trompear (comunicación personal, 2 de septiembre de 2010).

  • La Guerra del Pacífico demostró, además, que Perú tampoco poseía un proyecto nacional coherente.
  • Desde entonces, el contraste con Chile ha sido permanente, ya que Perú empezó a ver a nuestro país como un territorio pequeño, pobre y lejano, pese a lo cual tuvo la virtud de encontrar un rumbo fijo, apuntar hacia él y conseguir sus objetivos.

Eusebio Quiroz Paz-Soldán lo expresa de manera muy diáfana: Chile mostró una sólida coherencia entre sus propósitos estratégicos y políticos con la forma como conducía la guerra, esta, como desenvolvimiento militar, apoyaba en última instancia, los propósitos políticos, vale decir, el expansionismo territorial y la hegemonía marítima.

  • Con esto Chile llevó adelante la guerra.
  • En cambio el Perú no tuvo, en esos críticos momentos, la necesaria unidad, el proyecto nacional, un plan que coordinara la conducción política, los objetivos nacionales y la acción internacional (1984, p.31).
  • ¿Qué serían estos objetivos nacionales? El propio Quiroz Paz-Soldán nos da una pista: Un país no puede avanzar hacia la consecución de su destino si no tiene metas, propósitos, objetivos, planes.

Sin brújula orientada no se llega a ningún punto; de la misma suerte un país a la deriva, sin definir sus objetivos, tampoco marcha seguro, a ninguna parte. El plan guía y marca rumbos (1984, p.31). Miguel de Althaus nos da otra clave para entender por qué Chile se constituye a partir de entonces en un elemento tan importante para la vida peruana: La guerra con Chile tiene especial importancia en el desarrollo de la nacionalidad.

Es una guerra con características que en el Perú no tenía precedentes porque involucra más que ninguna otra a las distintas capas de la población. La derrota del ejército regular obliga a la conformación apresurada de regimientos de civiles de los más diversos estratos sociales y de las edades más variadas que se explica por la existencia de una identidad nacional que defender.

La ocupación de Lima y de distintos valles de la costa por el ejército chileno, y sus incursiones a la sierra produjeron entre distintos pueblos la aversión al extranjero como símbolo y saqueo. Pero allí también se reveló la debilidad del Estado peruano como forjador de una nacionalidad que incorpora a pueblos cuando percibimos la adhesión de los maltratados culíes chinos al ejército, y la diversa participación de la población de la sierra, todavía no bien estudiada, entusiasta con Cáceres, otras veces indiferente sin él (1979, p.227).

Carmen Mc Evoy no se queda atrás y sostiene que, Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la derrota frente a Chile fue el peor revés que sufrió el país luego de su destructiva guerra por la independencia () En pocas palabras, las bases económicas, políticas, ideológicas e incluso geográficas del sueño republicano fueron erradicadas violentamente por la secuela de destrucción física y moral que dejó la guerra (1997, p.252).

El hecho de que la guerra —justamente con Chile— haya provocado el gran colapso peruano del que hablaba Bonilla ha hecho que, especialmente las elites peruanas, tengan una fijación con Chile, no tanto por revanchismo, sino más bien por una mezcla de admiración y referencia.

  1. El hecho de que esto haya surgido de la guerra le da a este sentimiento un cariz amargo, que suele verse como revanchista.
  2. Al ver que Chile es un país suficientemente organizado, estructurado, coherente, con un objetivo y un discurso, los peruanos han estado desde entonces buscando su propio camino chileno, su propia creación de proyectos, objetivos, idearios y sentidos comunes, que les llevarán a un estadio de desarrollo superior.

En Perú, la máxima es algo así como “Si Chile lo hizo, ¿por qué nosotros no?”, en un lejano resabio de la superioridad virreinal ante la humildad de la lejana colonia sureña. Nuevamente Quiroz Paz Soldán: El proyecto nacional —del que hablamos— no es circunstancial, no es tampoco un asunto de emergencia, se trata de un proyecto orgánico, complejo, que integra los aspectos fundamentales de la existencia del país con la mira principal de conseguir la unidad nacional y la de trabajar alrededor de objetivos esenciales cuya consecución debe ser interés de todos los peruanos (1984, p.32).

Heraclio Bonilla, haciéndose parte de quienes piensan que la guerra con Chile significó para Perú el inicio de su camino moderno, dice: La forma como el Perú se “reconstruye”, es decir el nuevo alineamiento interno de sus diferentes fuerzas sociales, así como la nueva naturaleza que reviste su inserción en el mercado internacional, hace de los años inmediatos de la posguerra el punto de partida del ordenamiento del Perú contemporáneo (1980, p.223).

Julio Cotler sostiene que hoy Chile: Para la gente, cierta intelectualidad, ciertos políticos, es una presencia. Para otra gente es la amenaza. Hay un rechazo muy fuerte porque se ve como una amenaza, que se quieren agarrar Arequipa, que porque no tienen agua se van a querer agarrar el lago Titicaca () El mundo de la fantasía y el temor está permanentemente ahí.

  1. Al mismo tiempo, es la envidia para unos y, para otros, el modelo a seguir.
  2. Si los militares dicen ‘un general en Chile gana el doble al de acá’, ‘en Chile hay esto, aquí no’, ‘en Chile esto otro’.
  3. Siempre el punto de referencia y al mismo tiempo el punto de contra (comunicación personal, 7 de septiembre de 2010).

Cotler establece que, de no haber existido la Guerra del Pacífico, nuestro país sería igualmente visto como referente para Perú : La institucionalidad chilena es lo que todo el mundo añora. Porque no es únicamente al nivel del Estado ni las cosas militares, es la vida cotidiana.

  1. Chile es un modelo a seguir, para el sector empresarial, el sector político, el Apra, es un modelo a seguir.
  2. Estabilidad institucional, inversiones extranjeras, etc.
  3. Comunicación personal, 7 de septiembre de 2010).
  4. Joseph Dager dice que: Chile, dentro de la construcción del imaginario popular peruano, es siempre un referente.

Lo ha demostrado el mismo presidente (Alan) García. En su campaña presidencial, una de las cosas que decía con mucha reiteración era que él quería que el Perú fuera mejor que Chile. Lo cual está muy bien, ¿quién puede decir que un deseo de esa naturaleza esté mal? Pero obviamente no tiene el mismo impacto decir ‘quiero que el Perú sea mejor que Chile’ que decir ‘quiero que el Perú sea mejor que Brasil’, aunque Brasil esté mejor, o ‘mejor que Suiza’.

  • Si vamos a ser mejor que Chile la cosa es un poco diferente.
  • Chile está mucho más presente en la construcción de este imaginario nacional.
  • No es un constructor, no contribuye a la edificación nacional, pero digamos que la guerra, la ocupación posterior, el haberse quedado con territorios, la misma soberbia, hacen que en el discurso ideológico-político nacionalista del XIX y de hoy la variante de Chile siempre está ahí.

Es un tema que, tanto en el Perú como en Chile, rinde frutos. Zanjar, arreglar totalmente el problema con Chile, nos haría perder un motivo, y creo que a Chile también. Creo que es fundamentalmente por eso por qu é se han dejado pendientes algunas cosas (comunicación personal, 25 de agosto de 2010).

  • Cristóbal Aljovín de Losada insiste en el aspecto referencial que Chile ha tenido para Perú, especialmente respecto a su formación institucional.
  • Ha habido varios momentos en que el Perú vio a Chile como un prototipo.
  • La lectura del siglo XIX es por qué el Perú no tuvo un Portales.
  • Esa estabilidad decimonónica chilena.

Lo que es verdad es que Chile ha implicado una serie de transgresiones en torno al Perú, obviamente con fuerte antichilenismo, pero con mucha admiración también (comunicación personal, 28 de agosto de 2010). Chile y la Guerra del Pacífico: entre la soberbia y el mito de la nación guerrera La Guerra del Pacífico tuvo lugar entre 1879 y 1883.

  • Para Chile significó un antes y un después en la definición propia, la autoconcepción e identidad nacional, y condicionaría desde entonces la relación con peruanos y bolivianos.
  • Una de sus primeras consecuencias fue la incorporación definitiva de los sectores populares como actores de esta construcción, aunque siempre dentro de la lógica de la elite.

Se necesita por de pronto integrar en la idea de nación además de los sectores medios al pueblo, al “roto”, que ha sido uno de los artífices del triunfo (en la Guerra del Pacífico) () Todo ello conforma un clima que estimula la reelaboración de la identidad nacional en una perspectiva de cohesión e integración social.

  • Una identidad que permite sumar aunque sea simbólicamente a los sectores medios y populares, incluso a los indígenas, y que permite también corregir el imaginario liberal de ciudadanos que no eran tales (Subercaseaux, 2010, p.71).
  • Después de la victoria surgió el roto chileno como elemento identificador de los sectores populares, al mismo tiempo que Perú pasaba indirectamente a formar parte del imaginario como un otro, que sustituyó desde ese momento a España como la “nación enemiga” por antonomasia, y que junto al pueblo mapuche (el ‘otro’ interno) ayudó a apuntalar el diferenciador del ‘nosotros’.

En los casos de Chile y Perú ha sido la guerra, a falta de otro elemento identitario de mayor profundidad histórica y social, lo que ha contribuido a generar este espacio colectivo llamado identidad y nación. Para América Latina este aserto cobraría una relevancia fundamental, en la medida que ante la ausencia de un capital histórico necesario para fundar las naciones en el siglo XIX, las guerras posibilitarían precisamente una ‘solución iconográfica’ para crear un sentido de comunidad, generando un lazo de pertenencia a un cuerpo social mayor —la nación—, definida también por oposición a ese ‘otro’ que se combate (Cid, 2009, p.233).

Además de la integración forzada de la nación en casos de guerra, la visión del otro toma una dimensión aún mayor. La nación se reunifica a sí misma, provocando o acentuando la exclusión de la otredad, Así llegamos a un enfrentamiento de un nosotros frente a un otro, que juega un papel capital en la construcción de los estereotipos y sus elementos simbólicos y discursivos.

La autoimagen y la imagen del otro, en un contexto bélico, son importantísimas en las representaciones nacionalistas de las guerras. El Estado socializa una serie de discursos e imágenes cuyo papel es justificar y ennoblecer las causas del conflicto, apelando a la emotividad de la sociedad.

Para Bernardo Subercaseaux, la Guerra del Pacífico es: Sin duda la mitología retrospectiva más importante del Chile moderno. Probablemente más significativa, incluso, que la Independencia. Una fuente de patriotismo que nutre desde la lira popular hasta los ritos y conmemoraciones cívicas y militares. Es también el tema de uno de los mayores éxitos radiofónicos y editoriales del siglo XX: el radioteatro “Adiós al S éptimo de L ínea”, y la novela homónima, de Jorge Inostroza.

La Guerra del Pac í fico, ha devenido, por ende, un ícono de lo nacional-popular en sentido gramsciano, de allí que sea posible llamarla la ‘guerra de Chile’ (1997, p.197). Subercaseaux analiza al respecto la obra de Gonzalo Bulnes sobre la Guerra del Pacífico, en la que llama la atención por su afán nacionalista aristocrático.

Señala que Bulnes olvidó algunos detalles importantes del conflicto, como el reclutamiento forzoso de niños y presos, las disputas internas en el seno de las tropas nacionales, enfermedades venéreas, deserciones y fugas, alcoholismo, los abusos varios cometidos por las tropas, el saqueo de la Biblioteca Nacional de Lima y el abandono de muchos excombatientes.

La Guerra del Pacífico es para Bulnes: Una guerra de la nación en armas (lo que se ‘dice’ pero no se ‘muestra’), conducida por la elite, por miembros de las familias patricias a quienes el historiador le otorga casi todas las medallas. Ahora bien, los rasgos con que se describe a estas figuras apuntan a la sobriedad, al espíritu de trabajo y sacrificio de la antigua aristocracia del viejo Chile (Subercaseaux, 1997, p.201).

Destaca que Bulnes se hizo eco de aquel mito sobre la excepcionalidad de Chile. Utilizando una visión etnocentrista, Bulnes haría homenaje a una supuesta “superioridad de la historia de Chile” respecto a peruanos y bolivianos: “Lo que venció al Perú —dice— fue la superioridad de una raza y la superioridad de una historia: el orden contra el desorden: un país sin caudillos contra otro aquejado de este terrible mal” (Subercaseaux, 1997, p.201).

La importancia de la guerra es que activa, por primera vez, una idea de una supuesta raza chilena. La emergencia y uso de la categoría ‘raza chilena’ en un determinado momento histórico del país puede explicarse por distintos factores. Con la Guerra del Pacífico y más tarde con el Centenario, la ‘emocionalidad de la patria’ se reactiva y requiere de alguna instancia para productivizar una mayor cohesión social (Subercaseaux, 1997, p.202).

En este punto debemos hacer referencia a las teorías del nacionalismo étnico de Walker Connor, quien en su texto Etnonacionalismo hace un análisis de la identidad nacional en torno a su esencia psicológica y emocional, que según él tiene un valor fundamental en la identidad colectiva nacional. “La esencia de una nación no es tangible —dice— sino psicológica.

Es una cuestión de actitudes y no de hechos” (Connor, 1998, p.45). Una comunidad necesita sentirse parte de un todo, necesita creer que forma parte de una comunidad particular y definida, diferente del resto no solo en su tangibilidad, sino también en su esencia espiritual.

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Un requisito para la existencia de la condición de la nación es la idea o creencia popular en que el propio grupo es único, especial, en un sentido muy vital. Cuando no se da esta convicción popular, el colectivo no pasa de ser un grupo étnico () la nación no existirá en tanto en cuanto una proporción elevada de sus miembros no sean conscientes de su diferenciación (Connor, 1998, p.45).

La idea de la raza chilena, construida en parte a la diferenciación con un otro como Perú, es un elemento clave en la identidad nacional chilena y constituye ciertamente un elemento emotivo de esta identidad y su particularidad: Siendo así que la esencia de la nación es una cuestión de actitudes, las manifestaciones tangibles de la diversidad cultural solo son relevantes en la medida en que contribuyen a crear un sentimiento de particularidad () Así pues, el factor esencial para determinar la existencia de una nación no son las características tangibles de un grupo, sino la imagen que este se forma de sí mismo (Connor, 1998, p.45).

El sentimiento de particularidad en el caso chileno tiene, pues, en el otro, en Perú, su definición propia. Este elemento clave, de ser realmente comprendido y asimilado, nos permitirá, según creemos, comprender gran parte de la enmarañada madeja que han sido desde entonces las relaciones chileno-peruanas.

Comprender esto será trascendental para plantear a futuro nuestras relaciones con el vecino. La incorporación violenta de nuevos territorios al país, como las provincias del norte luego de la Guerra del Pacífico y de la Araucanía después de la intervención armada del Ejército en la zona, hicieron posible el surgimiento de una definición política de un nacionalismo y de una nación en términos geopolíticos, que hasta ese momento solo había sido advertido por muy pocos.

  1. El territorio es la base material que distingue y separa políticamente a la nación de sus vecinos.
  2. El territorio tiene, por ende, un significado moral, político y hasta metafísico.
  3. En esta perspectiva hay que entender la preocupación constante por resaltar la Guerra del Pacífico y por los problemas limítrofes pendientes, o el propósito de un discurso que buscó chilenizar como ciudadanos a los mapuches (Subercaseaux, 1997, p.118).

La Guerra del Pacífico ratificó lo que el sociólogo Jorge Larraín ha llamado la “versión militar-racial” de la identidad chilena. Para nosotros es simplemente una reactualización, una relegitimación de la supuesta identidad guerrera de Chile, país heredero de la Guerra de Arauco y que se habría formado al alero de una constante atm ó sfera militar.

  1. Larraín explica que la influencia de la visión militar en la identidad chilena tiene una relación directa con la educación.
  2. Para nosotros, en el caso chileno ambas han sido las principales herramientas del Estado en esta empresa: La versión militar de la identidad chilena ha tenido una representación destacada en la enseñanza de la historia en las escuelas y colegios de Chile hasta muy recientemente () la guerra de Arauco, la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana y la guerra del Pacífico figuran como tres hitos decisivos en la formación de la identidad chilena.

En especial el texto de (Francisco) Frías Valenzuela, en el que se formaron generaciones de estudiantes chilenos, reafirma la idea de que la guerra de Arauco conformó una identidad en que sobresalen los valores de resistencia, valentía y sobriedad. Las dos guerras posteriores habrían sido cruciales para consolidar nuestra unidad territorial y nacional, pero además reflejarían el triunfo de la identidad chilena sobre otras identidades.

La afirmación de la identidad chilena pasó necesariamente por la derrota del enemigo (2001, pp.156-157). Este punto es muy importante de destacar ya que siempre en la construcción de la identidad existe un ‘otro’ por medio del cual apuntalar el nosotros, Y este otro puede ser un opuesto referencial (del que podemos aprender) o negativo (que signifique una amenaza).

La identidad chilena se ha ido formando, así, a través de unos ‘otros’ que han jugado el rol de diferenciadores de lo chileno, pero también de espejos dependiendo del caso. Entre los espejos, el primero de ellos fue España, la madre patria que “durante más de tres siglos fue nuestro ‘otro’ más significativo, del cual dependeríamos hasta en los más mínimos detalles, y cuyas expectativas políticas, culturales y religiosas llegaron a ser nuestras propias autoexpectativas” (Larraín, 2001, pp.262-263).

  1. A partir de la independencia, el rol de referente que había hasta entonces desempeñado España fue reemplazado por Inglaterra y Francia.
  2. Mientras Inglaterra pasó a ser un referente en el campo político-económico, la influencia francesa se hizo sentir con más fuerza en las letras y la cultura.
  3. Después de la Segunda Guerra Mundial son los Estados Unidos los que relevan a ingleses y franceses en el imaginario referencial, manteniendo esa posición de privilegio hasta hoy.

Por otro lado, en varios per í odos de la historia nacional, como en el siglo XIX con los mapuches, y durante la dictadura de Pinochet con la militancia de izquierda, existieron “enemigos internos oficiales” que jugaron el rol del ‘otro’, encarnadores de la ‘antipatria’ o ‘antinación’.

  1. Son los ‘otros’ como oposición.
  2. En el caso del pueblo mapuche se desató una rivalidad profunda durante el siglo XIX que terminó con la invasión de la Araucanía por parte del ejército chileno, y que dejó para la posteridad desprecio, racismo y otros rasgos antimapuches en el pueblo chileno.
  3. Pero, sin embargo, son dos los elementos de oposición más destacados: Bolivia y Perú, los antiguos enemigos de la Guerra del Pacífico y que son, según Larraín, considerados desde entonces “los enemigos naturales de Chile”.

El sociólogo tiene al respecto una opinión clave para nuestro estudio: Frente a ellos el chileno medio tiene un sentimiento de orgullo y superioridad. Se les denomina despectivamente ‘cuicos’ (sic), y se tiene una pobre impresión de su capacidad y de su cultura.

  • El hecho de ser países con grandes mayorías indígenas, con una fuerte cultura autóctona no plenamente europea, reafirma el sentido racista y antiindígena, muchas veces bien camuflado, que existe en Chile.
  • Esta actitud se aprende ya en los colegios en el estudio de la historia (Larraín, 2001, p.265).
  • ¿Es Perú un ingrediente clave en la construcción de nuestra nacionalidad? Jorge Larraín cree que sí lo es.

Perú es para Chile el ‘otro’, aquel que es distinto a mí, a un nosotros. El Perú cumple ese rol para Chile, de constituir un elemento diferenciador, en donde el chileno puede verse a sí mismo. Es algo que sucede no solo con la nación, sino además con la religión, la política, el fútbol.

  • Además, es visto desde Chile como inferior, Chile se ve a sí mismo como superior ante el Perú (comunicación personal, 18 de abril de 2011).
  • Larraín hizo además una interesante precisión, que puede explicar el porqué de la tirantez del chileno —el ciudadano común o un miembro de la elite y la clase política— ante la sociedad peruana: En Chile hay mucho temor hacia el Perú, no por creer que ellos nos van a venir a ganar en una guerra, sino porque el ‘factor Perú’ hace que Chile siga teniendo algo pendiente, algo no resuelto.

Además, Chile ve al Perú como un factor revanchista, como un país que aún no supera el tema de la guerra. Lo dice el propio Ollanta Humala, por ejemplo (comunicación personal, 18 de abril de 2011). Concuerda con él Bernardo Subercaseaux, quien apunta al legado de la Guerra del Pacífico: de alguna manera la confrontación con el Perú en la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del siglo XX ha sido un foco de nacionalismo chovinista para Chile.

Hay un racismo contra los peruanos y que se construye en esos momentos. Aparece Chile como un país de excepción en relación con el Perú. Estos problemas limítrofes y lo que pasó con las guerras han insuflado un ejército que se dice ‘jamás vencido’, y no fue verdad porque fue vencido en la época de Balmaceda.

Entonces, esa idea de victoria del ejército es falsa, y viene de una construcción identitaria del ejército en base a los problemas con el Perú. El Perú ha sido un factor en el chovinismo nacionalista que de alguna manera se prolonga hasta hoy (comunicación personal, 6 de mayo de 2011) Además, Subercaseaux apunta al interés de explotar esta situación de posguerra como un símbolo, utilizado como parte del disciplinamiento social: Hay una historia de la guerra chilena y otra peruana.

  • La historia peruana no está en el imaginario chileno. Cero.
  • Entonces, no tiene presencia positiva el Perú en Chile, es una presencia por descarte.
  • Lo vencimos, está al lado, es el ‘otro’.
  • Pero esa visión de ese otro no está internalizada ni siquiera en la historiografía chilena.
  • Porque cuando hay dos países en guerra, la visión del vencedor es la que prevalece, sencillamente eso.

Y esas son formas de disciplinamiento social también (comunicación personal, 6 de mayo de 2011). Recordemos que para el filósofo francés Michel Foucault, el disciplinamiento es un medio, es la generación de un lazo social que permite el control y la sujeción funcional de ciertos sectores para el mantenimiento de un cierto orden económico, político y social: El momento histórico de las disciplina es el momento en que nace un arte del cuerpo humano, que no tiende únicamente al aumento de sus habilidades, ni tampoco a hacer más pesada su sujeción, sino a la formación de un vínculo que, en el mismo mecanismo, lo hace tanto más obediente cuanto más útil, y al revés.

  1. Fórmase entonces una política de las coerciones que constituyen un trabajo sobre el cuerpo, una manipulación calculada de sus elementos, de sus gestos, de sus comportamientos (2002, p.126).
  2. Concordamos con la visión de Foucault respecto a que el disciplinamiento social es una herramienta de los sectores más acomodados para imponer, por medio de distintos medios, una anatomía política o una mecánica del poder, como la define el filósofo francés, que le permitan mantener bajo su control a la sociedad.

Una ‘anatomía política’, que es igualmente una ‘mecánica del poder’, está naciendo; define cómo se puede hacer presa en el cuerpo de los demás, no simplemente para que ellos hagan lo que se desea, sino para que operen como se quiere, con las técnicas, según la rapidez y la eficacia que se determina.

  • La disciplina fabrica así cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos «dóciles».
  • La disciplina aumenta las fuerzas del cuerpo (en términos económicos de utilidad) y disminuye esas mismas fuerzas (en términos políticos de obediencia).
  • En una palabra: disocia el poder del cuerpo; de una parte, hace de este poder una ‘aptitud’, una ‘capacidad’ que trata de aumentar, y cambia por otra parte la energía, la potencia que de ello podría resultar, y la convierte en una relación de sujeción estricta.

Si la explotación económica separa la fuerza y el producto del trabajo, digamos que la coerción disciplinaria establece en el cuerpo el vínculo de coacción entre una aptitud aumentada y una dominación acrecentada (Foucault, 2002, pp.126-127). El discurso pos-Guerra del Pacífico se enmarca, para nosotros, en este ideario de dominación acrecentada, que a partir de entonces sirvió como discurso aglutinador y de identidad para la nación chilena, pero al costo de condicionar para siempre sus relaciones con Perú.

Subercaseaux concuerda que Perú no tiene importancia en el imaginario chileno más allá de esto, un símbolo poderoso, pero solo símbolo al fin y al cabo. Por lo tanto, su persistencia tiene explicación por la perduración de ese discurso nacionalista construido entre la Independencia y la época del Centenario.

Hay una persistencia de un discurso nacionalista añejo. No hay una puesta al día en un mundo que ha cambiado y que las cosas son diferentes, que el aquí y el allá son distintos. Y de Perú también, de América Latina prima un poco eso. El sentido de soberanía tradicional, nacionalista, estrecho.

  1. No se ve la perspectiva que desde el punto de vista económico la globalización, los mercados comunes permitan fortalecer.
  2. Cada uno trabaja por su cuenta (comunicación personal, 6 de mayo de 2011).
  3. En esto último coincide el historiador Eduardo Cavieres, cuando señala que el discurso nacionalista: Ha tenido una evolución, pero el gran problema histórico que tenemos, no solamente en Chile sino en América Latina, es que estamos utilizando estos lenguajes, símbolos y significados de estos conceptos desde el punto de vista del Estado nacional del siglo XIX, que es la gran diferencia que tenemos hoy día con la Unión Europea, que no ha perdido la soberanía que les compete a cada Estado, pero la han modificado en términos de sus aplicaciones.

Los Estados hoy día ceden soberanía cuando permiten el libre tránsito de las personas, moneda común, políticas económicas de Estado. En América Latina estamos hablando de un concepto de soberanía propio del siglo XIX, muy contradictorio porque hablamos de soberanía territorial, pero en Chile nuestros puertos están privatizados.

Hace 50 años eso era imposible porque los puertos son posiciones estratégicas. Entonces, aquí hay un problema de que el Estado precisamente por el desarrollo que ha tenido ha sido bastante poco tolerable a cambios profundos en términos de su propia consistencia (comunicación personal, 29 de abril de 2011).

Además, le baja un poco el perfil al factor Perú como constructor de la nación en Chile, aunque no descarta su trascendencia, Para el historiador, el país vecino no tendría mucha importancia: Excepto desde el punto de vista de la alteridad o construcción de alteridades.

Y esto indudablemente tiene que ver con los alcances de la Guerra del Pacífico y todo el nacionalismo cultural del siglo XX, en el sentido de que para Chile ha sido bastante dificultoso, por una parte, tener los mismos problemas sociales que el Perú, pero por otro lado sentirse efectivamente victorioso en la guerra quizás más dura y de mayores proyecciones en torno al imaginario latinoamericano.

El sentirse victorioso (Chile indudablemente ganó la guerra) es una especie de carga histórica al revés. Es decir, como ganamos la guerra, tenemos que seguir siendo exitosos. Y eso ha significado que cuando pensamos a Perú o a Bolivia nos sintamos que no solamente hemos sido exitosos, sino que seguimos siendo más exitosos (comunicación personal, 29 de abril de 2011).

  1. Lo notable de esta situación radica en el hecho de que, para nosotros, la Guerra del Pacífico refuerza la identidad nacional en el sentido de cumplir el rol de reactualizador moderno del mito militar que el país cultivó desde la independencia.
  2. Desde La Araucana, de Alonso de Ercilla, que la cuestión militar en Chile ha sido rescatada por el poder, reprocesada y acomodada a sus intereses y presentada a los demás sectores y actores sociales como parte fundamental de la chilenidad,

Para nuestro análisis, es la Guerra del Pacífico un torrente de símbolos que refuerzan este mito identitario militar. Más que Perú en sí, es la guerra, el conflicto, sus hazañas y desventuras lo que quedó para siempre en el imaginario colectivo nacional.

No por nada la cuenta presidencial se hace cada año los 21 de mayo. Conclusiones La Guerra del Pacífico ha perpetuado un sinnúmero de desencuentros entre ambas naciones, que junto a la demanda permanente de un reconocimiento desde Perú para que Chile efect úe gestos, se mezcla con la visión chilena de un supuesto revanchismo peruano.

Así, cualquier avance queda subyugado por estos resquemores y desconfianzas. La guerra fue para Perú un verdadero cataclismo que sacudió las estructuras más profundas del país, provocando el colapso del Estado. Chile se ha transformado en un polo de atención en dos sentidos: ha pasado a ser visto como una amenaza para Perú.

El revanchismo peruano es algo presente en la vida cotidiana de algunas personas y es un elemento para algunos grupos de poder con notable influencia en los medios y en la política. El simbolismo de la guerra está presente en todos los rincones del país. Y por cierto, eso terminó formando parte de la construcción de una religión civil.

El D ía de la Bandera es el 7 de junio (aniversario de la derrota en el Morro de Arica en 1880), mientras que el 8 de octubre (aniversario del combate en Angamos), es un día feriado en el Perú. Si bien es cierto que Chile es un país donde la derrota es fuente de memoria histórica emotiva, creemos que la carga de simbolismo es mayor en Perú, ya que, a diferencia de Chile, el efecto de la derrota le da a estas celebraciones peruanas un aire de rescate de la dignidad, antes que resaltar un heroísmo épico, en una gesta que terminó en victoria, como en el caso chileno.

  • Por otro lado, Chile se ha convertido en un referente para Perú.
  • Como señalaba Julio Cotler, Chile encarna lo que Perú siempre ha querido ser,
  • La admiración sincera por la institucionalidad chilena; la añoranza de una figura como Portales; el paso de la antigua Capitanía General pobre, lejana y olvidada, a ser un interesante, aunque imperfecto, modelo de desarrollo, han hecho que los peruanos no puedan dejar de mirar al sur.

La cita del presidente Alan García de superar a Chile es toda una biografía. El papel de Chile, más que simbólico, ha terminado siendo referencial, que evoca lo peor de la historia peruana, pero al mismo tiempo una suerte de ejemplo de lo que el país es capaz de hacer.

En cuanto al rol del Perú como constructor de la nación chilena, debemos concluir que su papel ha sido importante, pero no decisivo. El gran conflicto bélico del siglo XIX no dejó en Chile los grandes traumas que dejó en Perú. El tema de la guerra se unió al discurso militar del cual hablaba Larraín (2001), actualizándolo, reinventándolo y dándole un cariz diferente.

El antiguo mito del chileno hijo del español y mapuche, en medio de la Guerra de Arauco, que legó la virilidad, entrega, sacrificio y esfuerzo por un ideal mayor (en este caso la patria), quedó de manifiesto en la conflagración de 1879. La guerra apuntaló el discurso nacional militar chileno, que había estado presente a través de La Araucana por medio de la educación y la transmisión de los medios.

  • El roto chileno fue ensalzado, a contrapunto del cholo y el indio peruano, y según este discurso Perú pasó a ser, a ojos de los chilenos, el otro débil, cobarde, derrotado, incapaz de defender su rica tierra ante las implacables armas de un pueblo pobre, pero joven y aguerrido.
  • La larga duración del asunto Tacna y Arica dilató el fin del conflicto por décadas, arrastrando esa visión por años debido a la necesidad de mantener el país cohesionado en previsión de un nuevo conflicto con el Perú.

La carga emotiva, emocional y propagandística de ese hecho, en momentos en que la intelectualidad chilena reevaluaba la idea de nación, incorporando un discurso étnico o de raza, terminó por consagrar esa negativa visión de Perú y otorgarle un papel especial en la idea de nación que tenemos los chilenos.

Esa idea mutó en un sentimiento de arrogancia. Se trató de una autopercepción de máximo orgullo que, combinada con las necesidades de mantener lo recientemente ganado por las armas, fue reforzado por el Estado chileno. Para nosotros esa es la razón de que Perú, país que no juega un rol de referente para Chile, sí hace el papel del símbolo.

Además, el mismo derrotero histórico chileno hace que mantenga una postura reactiva frente a Perú, que al mismo tiempo —como señaló Larraín (2001)— tiene mucho de temor, temor a reevaluar lo ganado, a perderlo. Sería de una tremenda importancia para el futuro de ambos países superar estos discursos y visiones antagónicas que impiden un desarrollo mutuo, cooperación activa, la creación de una cultura de la paz que contribuya a un mejor aprovechamiento de los recursos y la constitución de ejes de acción mutuos en todos los ámbitos, desde la política hasta el deporte y la cultura.

Chile y Perú no solo tienen una historia de desencuentros, sino también de cooperación, apoyo y hermandad. Ya que hemos hasta ahora propiciado lo primero, quizás sea hora de enfatizar lo segundo. Notas * Este artículo es resultado de la tesis de Magíster en Estudios Internacionales, en el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, 2011, titulada “Chile y Perú: cómo la idea de nación y los imaginarios condicionan la relación vecinal.1883-1980”,1 La Guerra del Pacífico fue un conflicto bélico que entre 1879 y 1883 enfrentó a Chile con el Perú y Bolivia a causa, en primera instancia, de los límites entre Chile y Bolivia; la existencia de un tratado secreto de alianza entre Bolivia y el Perú y los grandes depósitos salitreros de Antofagasta y Tarapacá.

El conflicto terminó con la victoria chilena, que anexó los territorios en disputa, ocupó Lima y el Perú por tres años y mantuvo bajo su soberanía a Tacna y Arica hasta 1929. Bolivia perdió Antofagasta y su salida al mar, mientras Perú cedió Tarapacá y, hasta 1929, Tacna.2 La Expedición Libertadora fue una operación militar argentino-chilena que tuvo por misión la independencia del Perú.

Estuvo bajo el mando del general José de San Martín, formada por tropa argentina y chilena y financiada casi completamente por Chile.3 Conocida como Guerra del Pacífico en España, fue una contienda bélica que enfrentó a Chile y Perú aliados frente a España entre 1865 y 1866. La causa del conflicto fue la ocupación de las islas peruanas de Chincha por parte de España, que motivó la alianza chileno-peruana, la cual contó con el apoyo político de Bolivia y Ecuador.

El conflicto terminó con la retirada de las tropas españolas.4 El Tratado de Ancón, firmado entre Chile y el Perú el 20 de octubre de 1883, puso fin a la Guerra del Pacífico. Entre sus disposiciones estipuló que Chile se quedaba a perpetuidad con la provincia de Tarapacá, y que Tacna y Arica lo estarían por un período de diez años, al cabo de los cuales se debería realizar un plebiscito que decidiera su suerte.

El plebiscito nunca se realizó y Chile mantuvo bajo su soberanía a ambas ciudades hasta el Tratado de 1929, que devolvió Tacna al Perú y ratificó la soberanía chilena en Arica. Referencias Aljovín de Losada, C. (28 de agosto de 2010). Historiador de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Comunicación personal.

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¿Cuál es la frase de Alfonso Ugarte?

Día De La Bandera

Estamos orgullosos de nuestra Roja y Blanca. Hoy 07 de junio, conmemoramos el Día de la Bandera y el 143º aniversario de la Batalla de Arica, donde el Coronel Francisco Bolognesi dijo la frase célebre más conocida en la historia del Perú “Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho”. Sus palabras de lealtad y amor a nuestro querido Perú, perduran en el corazón de todos los peruanos. Recordamos también la heroica gesta de Alfonso Ugarte, que, al verse acorralado por el avance de las fuerzas chilenas, se inmola lanzándose desde el morro de Arica para proteger la bandera nacional, dejando unas célebres palabras: “¡Antes muerto que ver mancillada la bandera peruana!”.

: Día De La Bandera

¿Qué hizo Francisco Bolognesi antes de rendirse?

Conoce la historia completa de este héroe del Perú y por qué es considerado uno de los máximos héroes del país. – Este 7 de junio se celebra el Día de la Bandera en honor a un nuevo aniversario de la Batalla de Arica, en la que Francisco Bolognesi falleció defendiendo al país de las tropas chilenas.

Conoce al detalle quién fue este coronel del Ejército Peruano y por qué es considerado como uno de los héroes más importantes de la patria. Comerciante antes de militar, Hijo de un padre italiano y una madre arequipeña, Francisco Bolognesi nació el 4 de noviembre de 1816 en una casa de la cuadra 1 del jirón Cailloma, en Lima.

A los 8 años se mudó a Arequipa con su familia. Tras la muerte de su padre (1834), dejó los estudios y se dedicó a trabajar para contribuir en la economía familiar. Demostró ser muy hábil en los negocios y a con solo 23 años (1840), emprendió un aventura propia de explotación de café y coca en Puno. Francisco Bolognesi Que Hizo Por El Peru Francisco Bolognesi y sus hijos Enrique (izquierda) y Augusto (derecha). Ambos pelearon en la Guerra del Pacífico y murieron por heridas sufridas en la Batalla de Miraflores. | Fuente: porlasendadelahistoria.blogspot.com Su acercamiento al Ejército. Luego de presenciar y casi verse envuelto por accidente en la Batalla de Carmen Alto (Arequipa, 1844), donde el gobierno de Miguel Ignacio de Vivanco fue derrocado por las tropas de Ramón Castilla, este le ofreció un puesto en su ejército, pero lo declinó para enfocarse en su familia y sus negocios.

  • Fue recién en 1853 que Francisco Bolognesi se unió a las Fuerzas Armadas como teniente coronel en las fuerzas de Castilla, con quien derrotó al gobierno de José Rufino Echenique en la Batalla de La Palma (Lima, 1855).
  • Para este entonces, ya se había especializado en artillería gracias a su habilidad para las matemáticas.

Leal a Castilla y los gobiernos constitucionalistas que le siguieron, llegó a ser Comandante General de Artillería (1862) y gobernador del Callao (1968) antes de retirarse en 1871. Francisco Bolognesi Que Hizo Por El Peru Francisco Bolognesi se inició en el Ejército Peruano bajo las órdenes de Ramón Castilla | Fuente: deperu.com La guerra con Chile. Ante el estallido de la Guerra del Pacífico (1879), Francisco Bolognesi se reintegró al Ejército con 62 años como Comandante de la Segunda División a cargo de la campaña terrestre del Sur. Francisco Bolognesi Que Hizo Por El Peru Francisco Bolognesi antes de retirarse del Ejército Peruano en 1871. No estuvo en el país durante el Combate de 2 de mayo por estar en una misión diplomática en Guayaquil. | Fuente: ccffaa.mil.pe “Hasta el último cartucho”, Tras la derrota peruana en Tacna (26 de mayo de 1880) y la la espera de llegada de refuerzos, Francisco Bolognesi y sus oficiales de reunieron y decidieron morir antes que rendirse a Chile. Francisco Bolognesi Que Hizo Por El Peru Ante el pedido de rendición de un político chileno, Francisco Bolognesi respondió la famosa frase que todo peruano se sabe de memoria. | Fuente: cronicaviva.com.pe Héroe nacional. Tras escribirle una última carta a su esposa, el héroe nacional y sus tropas se enfrentaron a los chilenos el 7 de junio, cayendo derrotados. Francisco Bolognesi Que Hizo Por El Peru Pintura que representa el sacrificio heroico de Francisco Bolognesi | Fuente: tuymihistoria.blogspot.com Francisco Bolognesi Que Hizo Por El Peru Quince años después de su muerte (1905), se inauguró la Plaza Bolognesi en su honor, bajo el gobierno del presidente José Pardo y Barreda. Todos los años, este lugar es el escenario de la Ceremonia de la Bandera. | Fuente: tvperu.gob.pe

¿Qué significa la palabra hasta quemar el último cartucho?

En nuestros tiempos ‘hasta quemar el ultimo cartucho’ significa que cuando nos comprometemos con nuestros padres,nuestra Región, nuestro país para sacarlo adelante, ya sea trabajando estudiando, luchando día a día etc.